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Por Laube

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    Vaya, vaya... ¡Cuánto he tardado en subir la persiana y volver a escribir un post en el blog! Algun@s de ustedes saben que he estado de viajes por tierras bálticas y que regresé con un constipado de esos que marcan época. De hecho, creo que ha sido más una gripe que un catarro, porque aparte de la tos, el moqueo y la fiebre, me dolía hasta el carnet de identidad. ¡Me dolían los talones! No recuerdo el tiempo que hace que no pillaba un virus de éstos, pero lo bueno es que ya está pasando. Hoy me he sentido bastante mejor; algo debilucha y desganada y con la tos que perdura, pero ya no hay rastro de fiebre, lo cual es muy positivo. ¡Y hasta me han dado ganas de cocinar cordero!
    No soy yo muy amante de la carne en general y del cordero en particular, pero mi socio de vida se pirra por esta carne y hoy le he dado el gusto. Lo he preparado de modo sencillo y como un día vi preparar a Jamie Oliver en un programa de la televisión. No he puesto los ingredientes que él decía, sino que más bien he seguido su estructura de elaboración que consiste en embarrar la carne en aceite, hierbas y especias; dorarla en una sartén a fuego máximo para sellarla y que al hornearla no se escapen sus jugos (además de coger más sabor y mostrar un mejor aspecto); y hornearla. Pues eso, a grandes rasgos, he hecho yo. Quitando el embarrado (o adobo), que a mí me gusta que penetre bien en la carne y por lo que me gusta que dure algo más de 1 hora, he tardado unos 40 minutos en sacar a la mesa este plato de lujo y estupendo para los fines de semana que tenemos un poco más de tiempo
    No me digan que ver esta delicia y comérsela no merece pasar 40 minutos en la cocina. Yo, aún no siendo muy amante de la carne, creo que lo vale. Pero, eso habrá de decidirlo cada un@ de ustedes.
    ¿Les parece una receta complicada...?Es bastante sencilla y apta para todos los públicos. Sólo necesitas una buena pata de cordero y unos pocos ingredientes, una sartén y un horno. Fácil, ¿no? Y mira qué plato más sano y de rechupete...
    Disfruten de un buen domingo y de una mejor semana.

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    Quienes me conocen personalmente o me siguen a través del blog o cualquier otra red social saben que tengo una especial relación con el mundo de las especias. Para mí son mágicas y cualquier cosa sabrosa puede ser transformada en un delicioso manjar si es tocado por la varita de la especia apropiada. En casa, como si de una colección se tratara, voy atesorando especias de todos los rincones del mundo. A veces me olvido de etiquetarlas, así que, destapo el botecito y... ummmmmmm. ¡Ya sé cuál es! En cualquier caso, yo no las uso en virtud de los nombres que las definen, sino que lo hago en función del aroma, incluso del color, ya que inmediatamente sé con qué ingrediente debe usarse cada una o si a alguno de mis platos le falta alguna de estos celestiales complementos culinarios. Es simplemente intuición y memoria olfativa y gustativa, por lo que me resisto a aleccionar a nadie sobre qué especia debe llevar cada plato: cocinar es regalar un placer para los sentidos y cada persona, cada cociner@, regala lo que quiere a quien quiere. 

    Especias... ¡Hasta el nombre es lindo!
    Whole Kitlchen en su propuesta salada para el mes de marzo nos invita a preparar un clásico de la cocina árabe: cuscús.

    El cous cous o cuscús es un plato tradicional, muy similar al de cualquier región gastronómica europea, pues utiliza las verduras de temporada del lugar, un poco de carne y, en este caso, la sémola de trigo. No queda tan lejos del puchero canario, el andaluz, el cocido madrileño o el gallego. Con variaciones, claro está, pero en esencia, lo mismo: verduras, carne y algún hidrato. ¡No se echen las manos a la cabeza! No somos tan diferentes...

    Para afrontar el reto de Whole Kitchen, yo me he decantado por el cous cous que más me gusta, el de verduras, aunque le he añadido morcillo de ternera, para lograr un buen caldo y que fuese más completo. Mi cuscús es el de 7 verduras, el más típico y tradicional del Magreb. No sólo lo comen los musulmanes, sino también los judíos y los cristianos. Fíjense qué bien: un plato que hermana religiones y culturas. ¡Y estómagos! Porque hay que ver qué rico está, qué plato tan completo y qué saludable. Por ser el plato más tradicional del Magreb, he querido brindar un homenaje al Norte de África y he querido servir el plato tal cual se hace en cualquier casa de buen magrebí. Sin artificios de ninguna clase. Buenos ingredientes en una buena bandeja para comer en buena compañía. ¿Hay algo mejor?
    Como homenaje especial a Túnez, país que me encanta, he añadido algo que en casa jamás falta: unos buenos dátiles (por favor, con hueso... Siempre con hueso). Si te animas a comer el cous cous con la mano, te sabrá aún mejor; pero, no es una conditio sine qua non. Todo un lujo de comida para compartir con tus seres queridos.
    Las verduras que yo le he puesto son opcionales, aunque en las mesas magrebíes no faltan los garbanzos (es legumbre, lo sé, no verdura, pero se cuenta como tal), la calabaza, el calabacín y la zanahoria. Puedes poner nabo, papa, batata... Lo que tengas o prefieras. Hay quien añade concentrado de tomate en vez de tomate troceado, pero a mí me parece que degrada el sabor del cous cous. Tampoco me gusta usar papa, porque como hidrato de carbono ya tenemos la sémola de trigo. La batata, que me encanta, endulza demasiado el cous cous, así que la reservo para otra clase de guisos y potajes. Puedes eliminar completamente la carne; en ese caso, añade más garbanzos o incluso puedes incorporar habas, que gustan mucho en el Magreb. Puedes sustituir la ternera por cordero o por pollo. ¡Incluso poner las 3 carnes! Hay un cous cous que llaman real y procede de Argelia que lleva muchas clases de carne, así que, si en tu casa son muy carnívoros, puedes optar por ése. Seguro que encuentras el cous cous que más te gusta preparando tu propia versión. 
    Nota: el ras el Hanout es una mezcla de varias especias que van desde 4 a 30. En una tienda o puesto del zoco, el mercader tendrá en un sitio preferente su ras el Hanout particular. La mía es propia y lleva comino, cardamomo, semillas de cilantro, pimienta negra, nuez moscada, clavo, canela, jengibre y un poco de cúrcuma. No me preguntes en qué cantidad cada una, porque la hice a mi gusto personal, así que, seguramente, destaqué el comino, la pimienta, la nuez moscada, la canela y la cúrcuma y dosifiqué el cardamomo y el clavo. ¿Te atreves a hacer tu propia mezla? Te valdrá para muchos platos de ternera y cordero, verduras, arroces... ¡Incluso en algunos dulces!

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    Hay ocasiones en las que la luz empieza a vislumbrarse el final del túnel y te sientes feliz... Tomas decisiones importantes que podrían parecer irracionales para otros, pero tú tienes la certeza de que son el primer paso para cerrar una etapa gris y dar comienzo a un nuevo camino. No hay vuelta atrás. Algo bueno está ya en marcha. Y...¡la primavera ya está aquí! ¡Ha comenzado la temporada de habas!
    La primavera  nos trae un tiempo revuelto. Ahora hace sol y, en unos minutos, el cielo se nubla y cae un chaparrón. Así ha amanecido esta mañana. Pero, la naturaleza nos regala también excelentes productos de temporada, como estas deliciosas habitas tiernas. Las tomas entre los dedos, haces apenas un poco de fuerza y explotan en un precioso verde. Crudas son dulces y delicadas... Cocinadas despliegan un arsenal de sabor y aroma. ¡Maravillosas!
    Ésta es una receta muy sencilla, muy baratita, muy saludable y sabrosísima. Pocos ingredientes, pero de temporada y de calidad: habas, puerros y papas están en plena temporada. Cuando vayas a hacer la compra, no te olvides de llenar tu carro de productos de temporada. Son los más sanos, los de mejor sabor y los que te van a salir más económicos, pues este plato tan completo no te va a costar más de 3€ por persona. No me digas que no merece la pena tenerlo en cuenta... 

    En mi caso, las papas, las habas y los huevos son de origen completamente conocido: las papas y las habas, de la finca de mis padres y los huevos, comprados a la vecina que tiene unas estupendas gallinas que pululan a sus anchas comiendo todo lo que pillan. 
    Las habas son fibra pura, así que si tienes problemas para ir al baño, olvídate de tontos y engañosos productos lácteos y céntrate en alimentos de temporada repletos de fibra, como lo son las habas. También tienen vitamina B9 o ácido fólico, por lo que son esenciales para mujeres embarazadas, para disminuir problemas cardíacos y para disminuir el riesgo de padecer determinados tipos de cáncer (leucemia). Tiene otras vitaminas, pero, sobre todo, muchos minerales (magnesio, potasio, fósforo...). En alguna ocasión está bien que recurras a suplementos alimenticios, pero, si tienes estas pastillitas verdes llamadas habas, cómelas al menos 1 vez por semana. Yo te propongo mi receta: diferente, completa, saludable y deliciosa.
    Les deseo que disfruten de esta tarde de domingo y que comiencen la semana llenos de energía y un poquito más felices.

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  • 03/26/14--13:29: Pollo indio
  • Se me van los ojos a las cosas de colores. No puedo evitarlo. Cuando veo que mis amigas se decantan por tonos muy uniformes, parejitos y discretos, me siento un bicho raro; un insecto enloquecido pululando de una enorme flor roja a una florecilla lila, liba que te liba... Necesito acicalarme con colores y, a poder ser, más de uno. Mi casa es como una reserva natural en medio de la Amazonía colombiana. Y siempre necesito más. A menudo pienso que el espíritu que vive en mí es un diosecillo azteca, de los dicharacheros creo yo, que me pincha y me exige que derrame el pantone por toda mi existencia. ¿O quizás un papagayo? ¿Una mariposa monarca con sus fantásticos tonos anaranjados? A saber por qué siento esa atracción por los colores llamativos, vibrantes e intensos. En cualquier caso, y a lo que iba, es que, a la hora de comer, me pasa lo mismo. ¡Necesito color en mis comidas! Supongo que, por eso, el kadai chicken de Kako fue love at first sight. 
    Intenté ser lo más fiel posible a la receta de En Guete... Lo intenté, pero no lo conseguí plenamente. Introduje algunas variaciones, como poner trozos de pollo con sus huesecillos o añadir chile fresco y calabacín en bastoncitos. Kako, tú me perdonas, ¿verdad?¡Qué cosa más bonita y deliciosa!¿No entra el plato por los ojos? Rojo y verde son colores complementarios entre sí y son maravillosamente perfectos al observarlos juntos. Por eso nos gusta tanto un plato de tomates cortados con perejil picado por encima. No sólo es que estén buenos de sabor, es que, al verlos, nos sentimos satisfechos porque a nuestro cerebro le encanta esa percepción cromática. Y, aunque pensemos que es una estupidez irracional, nos sentimos mucho mejor después de haber comido un plato de alimentos rojos y verdes. ¿Que no te lo crees...?Experimenta con los colores y la comida y te demostrarás a ti misma que efectivamente es así. Por cierto, sigo teniendo pendiente hablarles más de los alimentos y los colores. A ver si lo anoto y preparo algo bonito para ustedes.
    Nota de interés: el garam masala es una mezcla india de especias que conlleva, generalmente, canela, clavo, nuez moscada, pimienta negra y cardamomo. Hay versiones distintas, pero esas especias reseñadas son las más usuales.

    Ya ven que se trata de un plato sencillo y de los que requieren tener una buena hogaza de pan cerca. Kako lo acompañó con un delicioso pan naan, pero puede ser arroz basmati. Personalmente, creo que le va mejor comerlo con pan, pero cada cual que elija según sus preferencias.
    Un plato sano, de rechupete y francamente bonito.

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  • 03/30/14--14:59: Puré de verduras y jamón
  • Hace poquito leía a Carlos Dube, de Mercado Calabajío, comentar que le gustaría que volviésemos a utilizar la palabra "puré" en vez de "crema" y no sólo porque las cremas llevan leche y los purés, no; sino porque la propia palabra "puré" es bonita a rabiar y muy tradicional. Como comparto plenamente sus reseñas, le dedico este delicioso y sencillo puré de verduras y jamón. 
    Este purecito es muy sencillo de hacer y muy sabroso. Está lleno de propiedades y conforma una estupenda fuente de vitaminas y minerales. Además, para quienes no son fans de los purés, cremas y sopas, decirles que el toque del jamón le da un puntito canalla que les va a encantar. Los chips de ajo aportan el toque crujiente y merece la pena añadirlos. 
    A mí, personalmente, me gustan mucho los caldos, cremas, purés y sopas para cenar. Me calientan el estómago y me saben a gloria. Son comidas sencillas y que te dejan satisfech@. También puedes dedicar un día a la semana o cada quince días a comer exclusivamente este tipo de comidas. Verás qué bien te sientes a medio plazo. El cuerpo se libera de toxinas que se van instalando en nuestro organismo y que hacen que nos duela la cabeza, suframos gases, se nos acumulen líquidos en las piernas, nos salgan granitos en la cara... 
    Ya sólo queda sentarse, ponerse cómod@ y tomarse tranquilamente un tazón de este riquísimo puré de verduras y jamón. Y si hacen mucha cantidad porque las verduras están a buen precio, pueden congelar el puré en porciones individuales. En este caso, no lo recomiendo plenamente, porque el puré lleva papa y ésta no es buena amiga de la congelación, pero en otros casos... ¡Sin problema! 
    Comienza el mes de abril, por lo que les deseo lo disfruten a tope. Buena semana a tod@s.

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    Los días de vacaciones han tocado a su fin y volvemos a la rutina. Han sido pocos días, pero saben a gloria. Parece que hayamos recargado nuestras pilas y nos sentimos bien. Muy bien. Si, además, el sol nos ha tocado un poquito la piel, nos vemos más guap@s y resplandecientes. Para alargar un poco más esa sensación, te traigo una receta deliciosa y que puedes hacer usando de relleno lo que tengas en la nevera. Una de esas recetas que nos gusta mirar, sabrosas y que no va a costarte más de 5€ si quieres preparar cantidad para unas 4 personas. 
    En casa "casi" siempre tenemos calabacines, porque son una verdura muy versátil y ligera. El calabacín me gusta crudo, cortado muy finito con un poco de buen aceite de oliva virgen extra y sal; a la plancha, rehogado con un poco de sal y pimienta, en potajes... ¡Y rellenos!¿A quién no le gusta un calabacín relleno? 
    A menudo nos da pereza preparar calabacines rellenos y gratinados, sobre todo porque hay que encender el horno. A mí también me da cierta desgana encender el horno para esta clase de recetas y, ahora que llega el buen tiempo, más apática me vuelvo. Por eso he copiado este método de mi madre, muy dada a hacer muchas cosas en sartén a fuego bajo, como los champiñones rellenos gratinados que le salen espectaculares. A ver qué les parecen a ustedes.
    Reitero lo que he dicho anteriormente: los rellenos para cualquier verdura pueden hacerse con restos de comida del día anterior, con pizcos de otros alimentos que tengamos en la nevera...¡Todo vale! Yo siempre me decanto por el reciclaje y el aprovechamiento y siempre que preparo un relleno es porque tengo que aprovechar esos restos o sobrantes. Y siempre digo lo mismo: todo lo que esté hecho con restos es mucho más sabroso. ¡Palabrita!

    Y tú... ¿Preparas rellenos para aprovechar cosillas que ruedan por tu nevera?
    Feliz semana. Disfruten cada minuto.

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    ...o, lo que es casi lo mismo, adobado con muchas hierbas aromáticas y especias.
    No se asusten. Sí, están en Sano y de rechupete, pero este blog no es vegetariano y mi socio de vida, menos aún. A veces, hay que darle algún gusto, porque, como él dice, todo no pueden ser "hierbajos". Les puedo asegurar que se comió uno de esos chuletones y más de la mitad del otro (en días distintos, claro...).

    En esta receta lo único que tiene importancia es la calidad de la carne y que le pongas las hierbas y especias que más te gusten. Sin miedo. Si te da grima, como a mí, toquetear la carne, que la manosee alguien a quien le guste, para que se haga con cariño y quede muy tierna y bien rica.
    A Marc le gusta hecha al punto tirando a poco hecha (sin que se eche a correr) y a mí, hecha (sin que parezca una suela de zapato, con el centro algo sonrosado, pero sin excesos); por eso, tienes que empezar a hacer antes la carne que va a estar más hecha y añadir la que se prefiera menos hecha a posteriori, de modo que ambos platos salgan a la mesa al mismo tiempo. Es la única complicación.
    Si se están preguntando por qué la he llamado a lo Jamie Oliver, la respuesta es simple: porque él se enguarra mucho las manos cuando cocina y he observado que prepara las carnes con muchas hierbas y especias. No teme usar las manos, cosa que me gusta, y emplea siempre un batiburrillo de especias, lo que me chifla.
    Receta sencilla y deliciosa, especialmente para los amantes de la carne. Para quienes no, como yo, por ejemplo, ponte menos cantidad de carne y mucha más ensalada. 


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    Soy una amante de la pasta. Me encanta perderme entre los pasillos de los supermercados buscando nuevos tipos de pastas. Eso sí... Me gusta la buena pasta, por lo que intento que, al comprarla seca, ésta sea de calidad, con buena sémola de trigo y libre de OMG (organismos modificados genéticamente). Igualmente intento que todo lo que entra en casa sea producido en condiciones respetuosas con los derechos humanos. Digo "intento", porque a veces ignoro si las compañías que producen esos alimentos respetan esos mínimos humanitarios; pero, seguiré en mi empeño de salir de mi ignorancia y de poner al descubierto a qué empresas doy mi dinero y a cuáles no. Yo creo que, de esta manera, estoy decidiendo qué modelo social y económico quiero. Puedo parecer ingenua, pero yo creo que es la única manera de predicar con el ejemplo. Si quiero cambiar este mundo que no funciona, debo empezar por mí misma y mis hábitos.
    Volviendo a la pasta... Me he fijado que la mayoría de mis amigos y conocidos sólo conciben la pasta con salsa de tomate o a la carbonara y me resulta sorprendente, puesto que la pasta admite todo tipo de ingredientes. En casa, somos fans de la pasta con aceite, ajo y guindilla. Así de simple. Igualmente, nuestra pasta más habitual es con toda clase de verduras y sin salsas. ¿Ustedes innovan al preparar pasta o sólo la comen con salsa de tomate o nata?

    En esta ocasión me he sumado a la pasta con salsa de tomate, pero muy diferente a la habitual y con mucho sabor y aroma. Y miren qué sencilla de preparar y cuánto alimento en un plato.
    Evidentemente, la pasta fresca también forma parte de los platos que comemos en casa, pero creo firmemente que la pasta seca puede ser tan buena como una fresca buena. Además, la pasta seca es fácil de almacenar y forma parte de mis básicos alimenticios. Siempre tengo tres o cuatro tipos distintos de pasta: spaghetti, tagliatelle, pasta corta variada como espirales, lazos o rizos, placas de lasagne... ¡Viva la pasta!


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  • 05/11/14--11:50: Risotto mediterráneo
  • Es curioso cómo a menudo somos bastante cerrados y nos negamos a introducir nuevos productos en nuestra despensa y, sobre todo, técnicas culinarias. No conozco a nadie a quien no le guste un buen risotto y, sin embargo, muy poca gente lo prepara en casa, cuando es realmente sencillo de hacer y el resultado es todo un premio para los sentidos. Además, el risotto, como cualquier otro plato de arroz, admite toda clase de ingredientes y si queremos hacerlo algo más ligero en cuanto a calorías o grasas, no hay más que eliminar natas y mantequillas y emplear sustitutivos con los que igualmente logremos esa textura cremosa tan típica del risotto. Si quieres preparar un buen risotto, pero quieres que sea más ligerito, te gustará esta receta. 
    Pero, ¿necesitamos usar arroz carnaroli, vialone nano o arborio para hacer risotto? En principio, necesitamos un arroz de gran calidad, que no se abra y quede pasado por efecto de tanto "meneo", que absorba bien el caldo, quede cremoso por fuera y al dente en su interior. Si no queremos tener demasiados tipos de arroz en casa, podríamos usar un buen arroz bomba, pero vigilando que no se nos pase, para lo que usaremos menos caldo. 

    El procedimiento para hacer un buen risotto es sencillo: lleva más caldo que un arroz a la española normal; hay que removerlo para sacar su almidón, cosa que no se hace, por ejemplo, en una paella; debe quedar muy espesito y cremoso por fuera y con el toque al dente del núcleo del grano. ¿Estamos...? Pues venga, vamos a la receta para que veas qué facilona, qué sabrosa y qué ligerita para ser un risotto.
    Y a ti, ¿te gusta esta forma de cocinar el arroz? ¿La pones en práctica en casa o sólo comes risotto cuando sales a algún restaurante italiano?

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  • 05/21/14--10:33: Caballas en escabeche
  • En casa adoramos el pescado, especialmente el que sabe a pescado. Cuando me dicen eso de "está tan bueno; casi sabe a pollo", me pongo de los nervios. ¡Qué va a saber a pollo un buen pescado! Quien dice esto no disfruta comiendo pescado.
    El escabeche es un método de conservación de alimentos en vinagre, pero, también, el propio plato o receta resultante se llama así: escabeche. Viene a ser una especie de "marinado" en un medio ácido, es decir, con vinagre y/o vino blanco, al que se le añade aceite, granos de pimienta y laurel y su procedencia originaria es la antigua Persia. El escabeche también puede introducir el pimentón, según el alimento que queramos escabechar. En este sentido, podemos escabechar pescado, aves, carnes variadas, verduras... Y hacer unas magníficas conservas si nos apetece.
    Para escabechar correctamente y que no se nos corrompa el alimento, el producto a escabechar y el propio escabeche deberían estar a la misma temperatura cuando los mezclamos. Por ejemplo, si el escabeche está caliente, antes de introducir el pescado, el pollo, la verdura en cuestión, ésta debe estar a semejante temperatura. Podemos hacerlo igualmente en frío.

    En esta receta he preferido evitar freír el pescado y lo he cocinado unos segundos en el microondas. Si tú quieres freírlo, puedes hacerlo sin problema. Pásalo antes por un poco de harina para que no se desmigaje al freírlo.
    Les recomiendo encarecidamente que si tienen niños, prueben a hacerles comer pescado de esta manera. Les encantará ese sabor agridulce tan agradable y se irán acostumbrando a comer pescado. Dejen que mojen pan en el escabeche y que se relaman de gusto.
    ¿Te vas a resistir a preparar unas ricas caballas que, además, están en su plenitud en estos momentos? Aprovecha y come el pescado que está de temporada, porque tiene mejor sabor, mejores propiedades y es más baratito. 


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    Hacía bastantes meses que no subía una receta dulce al blog. He hecho algún bizcocho, un par de tartas de cumpleaños, pero, la verdad, poca cosa... Sin embargo, mi madre cumplió 65 años y había que celebrarlo por todo lo alto, por lo que elegí el cheesecake estilo americano de Las recetas de la felicidad y lo tuneé un poco. ¿Quieres verlo?
    Me encanta el queso. Me gusta todo lo que lleva queso. Me chifla una buena tarta de queso. Sin embargo, nunca pensé que una cobertura que no fuera de frutas aciditas pudiera quedar tan bien y esta crema suave y delicada de turrón es la mejor pareja de baile de este cheesecake. No exagero. Al principio, pensé que se me había ido la cabeza al querer mezclar el queso con el turrón; una american cheesecake con una crema de turrón, producto tan español. Pues no... Una combinación tan delicada y cremosa que, si la pruebas, puede convertirse en un clásico en tus dulces y te la pedirán en cualquier ocasión. ¿No me crees...? ¿Estás dispuest@ a apostar?  
    Es una tarta sabrosa, pero nada empalagosa. En la celebración del cumpleaños de mi madre gustó a todo el mundo. ¡Entusiasmó!Lo ideal es hacerla el día anterior a comerla. Por ejemplo, hacer la tarta de queso el viernes por la mañana, que se enfríe completamente y, por la tarde, meterla en la nevera, donde debería estar hasta el día siguiente. Igualmente, lo adecuado es hacer la crema de turrón el viernes por la mañana, montarla por la tarde y cubrir la tarta de queso el sábado por la mañana, si la vamos a comer por la tarde. ¿Para qué todas estas pautas temporales? Para que se asienten los sabores y, sobre todo, las texturas cremosas del cheesecake y de la crema de turrón.
    ¿Qué diferencia mi tarta de la de Las recetas de la felicidad?Mi cheesecake es cremoso, menos sólido que la clásica tarta de queso americana (observen el corte de la tarta de Sandra). Yo quería conseguir que las texturas combinadas de la tarta de queso y la crema de turrón se mimetizaran un poco más, por lo que añadí 1 huevo más y no incrementé la harina de repostería. Además, puse algo más de zumo de limón, porque quise que hubiera un punto más de acidez que contrastase con el dulzor del turrón. Si se fijan en el corte, la tarta es muy cremosa y el relleno y la cobertura casi tienen el mismo color. Y ese crocanti final... ¡Me he enamorado del resultado! Creo que tendré que repetirla, sobre todo porque la relación resultado-sencillez en la elaboración es suprema. Un pastel "im-pre-sio-nan-te".

    Venga... ¡La receta! 
    ¿No les resulta tentadora...? ¿No...?

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    Algun@s de ustedes me habrán notado un poquito enervada con el tema del pan últimamente. No sé qué me ha faltado por decir en Facebook o en Twitter a este respecto, pero hoy puedo decirles abiertamente que vuelvo a sentirme feliz y reconfortada con la panarra que llevo dentro. ¿Y por qué...? Por esta preciosidad que les muestro.
    Les cuento un poquito lo que me ha sucedido con el pan que he hecho últimamente para que no piensen que simplemente me ha dado una neura.

    Marc me regaló el libro Pan Casero de Ibán Yarza y me emocioné tanto que quise hacer una de las recetas que aparecen en el mismo y la hice siguiendo la receta al pie de la letra.Craso error, porque me salió un churro de pan. De hecho, siguiendo las medidas de la receta de pan de masa madre de centeno, obtuve algo más espeso que una sopa de harina. Fue un fracaso total. Creí que había hecho algo mal (que mi masa madre era demasiado líquida, que si no dejé que la masa perdiera completamente el frío antes de darle forma y dejarla levar, que si... que sí...) y me empeñé en volver a hacerla. Otro error. Volvió a salirme otro churro. 
    Me sentí muy frustrada, porque, después de estar bastante tiempo teniendo a Ibán Yarza y sus estupendos videos en mi punto de mira, no lograba hacer un pan a la altura de mis expectativas. Y más frustrada me sentía porque ya había hecho bastante pan y no entendía qué estaba sucediendo hasta que, tras hablar con Rosilet, de Suggr and some salt, reflexioné y escuché. Rosilet me hizo una pregunta muy inteligente: "Pero, ¿no usaste tu propio ojo...?" Y la respuesta fue negativa. Quise hacer pan 100% Ibán Yarza y renuncié a mi propio "ojímetro". Ergo fallé estrepitosamente. Pensando y dándoles vueltas al tema, muchas cosas pudieron fallar: uso de recipientes de acero, que son muy fríos; en Canarias hay muchísima humedad ambiental, especialmente en el norte grancanario; mi masa madre de centeno era, quizás, más líquida que la que usó Yarza. Puede haber muchas razones objetivas, físicas, pero yo creo que, aparte de esas razones, lo más equivocado de mi proceso es que no observé y actué en consecuencia y, en el mundo del pan, la observación y la interacción con la masa es fundamental.

    Así pues, Rosilet, muchas gracias por darme una palmada cariñosa y devolverme a la realidad de la cocina.
    En esta receta he seguido algunas pautas de Rosilet, pero, sobre todo, mi ojo y la poquita experiencia que he ido cogiendo estos últimos años al hacer mi pan casero. 


    Me gustaría ser lo más honesta posible con quienes me leen y decirles que he intentado redactar la receta lo más fielmente posible, pero, sé que, seguro, hay algunas discordancias. Por ejemplo, rectifiqué el agua dos veces, pues, al principio puse menos de la reflejada en la receta. Fui añadiendo agua hasta lograr la textura que me gustó: algo blandita y húmeda, pero no pegajosa. Si ustedes hacen la receta y ven que les falta o les sobra un poquito de agua, sean tolerantes conmigo, por favor. He intentado redactar la receta poniendo toda mi memoria a trabajar, pero algún fallito habrá...

    En cuanto a la masa madre de centeno... Harina ecológica de centeno y agua. Al principio era una pasta espesa. Al cabo de 1 mes, con sus refrescos cada 2-3 días (alguno de ellos con harina de trigo normal y ecológica), hice una bola de unos 200 g. Esa bola se convirtió en una preciosa levadura natural, con un aroma a lácteo, un color avainillado y una textura como de mousse. Para hacer este pan, utilicé 100 g y me deshice del resto. Una vez mezclé la levadura natural con la harina y el agua de la receta, retiré un cachito de unos 150-175 g, la hice una bolita y la metí en un tarro de cristal que tengo en la nevera. Si voy a usarla dentro de 3 días, deberé sacarla de la nevera mañana, dejarla a temperatura ambiente y darle al menos 2 refrescos antes de volver a usarla. ¿Cómo la refresco? Si quiero mucha masa madre, añado harina y agua sin retirar nada (salvo la capita superior que se haya podido formar). Si no quiero tener tanta, retiro la mitad y añado la misma cantidad retirada de harina y agua. ¿Que la quiero más sólida? Más harina que agua. ¿Que quiero una consistencia más líquida? Algo más de agua. El tipo de harina... Depende de lo que quieras. Practica y encuentra la masa madre que más te guste.
    Siento no poder más concreta, pero no hay una fórmula única para hacer pan. Creo que hay tantos modos como panaderos profesionales o panarras hay. Pide ayuda para mejorar, pero sólo mejorarás si practicas y corriges los errores. No creo que haya otra manera de conseguir un buen pan.
    Por cierto... El pan no sólo es bonito, sino que está delicioso.

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    No soy nada carnívora. Casi nada. Hasta que me ponen un plato de una carne tierna, de la que se funde como mantequilla en la boca, con una salsa tan adictiva que te zampas un pan entero mojando en ella. Siempre he dicho que por estas cosas no termino siendo vegetariana. Palabrita.
    Cuando comencé a cocinar, y hasta no hace demasiado tiempo, los platos con carne se me resistían. Había llegado al colmo de la paciencia porque la carne me quedaba dura, chiclosa o imposible de comer. Yo intentaba imitar a mi madre, que prepara unos guisos de carne de los de desmayarse y quedarse sin "sentío" (eso sí, después de comer... feliz e hinchada como una pelota); pero no había manera. Reconozco que no tenía mano para cocinar carne y llegué a la conclusión de que la carne sabía que a mí no me emocionaba prepararla. Y se vengaba de mí. 

    Tengo una amiga, lleidatana a más señas, que prepara unos guisos de carne, muy al estilo catalán, que son realmente deliciosos. Ella ha sido cocinera, creo que incluso le ha dado a la carnicería, y cocina como los ángeles. No, no tiene blog de cocina, si no, ya te lo habría enlazado para que salivases a los bestia. Imma, así se llama mi amiga, prepara un fricandó que es celestial. Te invitaría si vivieras aquí... ¡y sobrase algo cuando nos invita a comer a su casa! Pero, va a ser que no. A lo que iba, que me disperso... Ha sido a base de estar en su casa, presente y mirando sin quitar ojo, mientras cocina el fricandó, que he observado algunos gestos para que la carne quede maravillosa. Y bueno, de ahí y de mi gran poder de imitación (¡válgame el cielo qué pedantorra estoy hoy!), han surgido recetas como ésta.
    Lo bueno de esta receta, aparte de que la carne es muy tierna, es la salsa. Espesita, sabrosa sin ser demasiado pertinaz, con aroma dulzón por las pasas y el clavo, así como por la cebolla pochadita. Puedes acompañar esta ternera con arroz basmati o unas papas, pero, ya te digo que lo mejor para acompañar este plato de ternera es un buen pan. Un pan que aguante empujar, se empape bien en la salsa y no se desmigaje. Estás avisad@; luego no me vengas con "ayyyyy, si lo llego a saber". Y, por supuesto, el vaso de agua de la foto está ahí porque quedaba bien, porque nada de agua... Vinito tinto del bueno que un día es un día. 
    Vuelvo a ver el plato y la boca se me hace agua... Te dejo la receta para que puedas imitarla o tunearla a tu antojo. 


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    ¿Quién ha dicho que no se puede comer bien cocinando en poco tiempo? Yo te propongo un potaje, de los que están mejor incluso al día siguiente, que te va a saber a gloria bendita cuando llegues de trabajar. Para hacerlo vamos a necesitar unos buenos judiones cocidos y unas acelgas, que están ahora de plena temporada. 
    Hay quien dice, también, que los potajes son para cuando hace frío y yo me revuelvo cuando oigo esto, porque potajes hay de muchas clases y muchos son perfectamente aptos para comerlos cuando empieza a hacer calorcito. Si haces un potaje relativamente ligero como es éste que te propongo, comerás muy sano, gastarás poco dinero y lo harás en menos de 30 minutos. ¿Qué más se puede pedir en una comida?
     
    Con las cantidades que señalo en la receta tendrás un potaje estupendo para cuatro personas o para dos personas en dos días. A mí me gusta hacer más cantidad de potaje, porque me encanta cuando "se apotaja" y se queda espesito, concentrado y mucho más sabroso.¡Qué bueno! ¿Te animas a hacer este potajito?
    Reivindico comer más legumbres, fuentes inagotables de vitaminas, minerales e hidratos de la mejor calidad. Y si las mezclamos con verduras de hoja, hacemos un cóctel alimenticio insuperable. Esto es verdad de la buena. Si en vez de acelgas quieres poner espinacas, hazlo. Yo prefiero las acelgas, pues dan mucho más sabor a los potajes y además tenemos acelgas en la finca para llenar una carreta. Comer lo que en cada momento nos da la tierra... 
    A disfrutar de la semana... 

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  • 06/22/14--13:57: Ensaladilla de pollo
  • El verano ha llegado al hemisferio norte y se ha estrenado con unos cielos azules espectaculares en las Islas Canarias. Parece ser que tendremos el verano astronómico más lago de los últimos siglos, pues durará 93 días y 15 horas, así que átense los machos y ármense de paciencia porque se prevé que estaremos bastante tiempo con ropa ligerita. Además, ¡estamos en fiestas! Tres municipios grancanarios está de celebración: Las Palmas de Gran Canaria conmemora sus fiestas fundacionales, cumpliendo 536 añitos; Arucas y Telde festejan San Juan. 
    Me encanta la noche de San Juan. Desde niña me apasiona esa noche, casi mágica, en que tanta gente sale a la calle a encender hogueras, a reír, a comer, a darse un chapuzón en el mar o en los ríos. Es una celebración de origen pagano, muy vinculada a la Naturaleza y a la necesidad del ser humano de ayudarse del astro Sol para sobrevivir. Cuando estudiaba en Santiago de Compostela, esta maravillosa noche era mi preferida, a pesar de que siempre estaba a tope de exámenes. En Galicia se vive de una forma muy íntima y festiva, pero estas fiestas no son patrimonio de España. También se celebran en Portugal, Reino Unido, Suecia, Estonia, Noruega, Dinamarca y en muchísimos países de América Latina. 

    Mañana noche, al igual que en años anteriores, nos reuniremos un grupo de amigos en la arena de la Playa de Las Canteras. Comeremos, nos tomaremos alguna cervecita, reiremos y disfrutaremos de los Fuegos de Artificiales organizados por el Ayuntamiento de la capital grancanaria. Una noche para gozar.
    Recipiente obsequio de Pyrex España. Tiene su tapa, así que la ensaladilla reposa tranquilamente en la nevera sin coger olores.

    Este año el calorcito se ha hecho de rogar, pero ha entrado dulcemente en mi casa. La brisa fresca ya se cuela por las ventanas y los rayitos del sol al amanecer hacen mil y un juego de luces en mi dormitorio. Son instantes de felicidad sencilla. Y, además, comienzan los maravillosos días de playa... Tendida sobre la arena caliente, bajo la sombrilla, escuchando el murmullo de las mareas. Más ratitos de felicidad. Las mañanas de domingo de playa son mucho mejores cuando, al llegar a casa, una encuentra un delicioso plato de jugosa ensaladilla de pollo. 
    Los momentos de felicidad van y vienen. A menudo no estamos abiertos a ellos y nos pasan desapercibidos, especialmente porque tenemos mal entendido el concepto de felicidad. La vemos como algo abstracto y enorme al que sólo podemos llegar mediante el éxito material, pero nada más lejos de la realidad. Por eso, nos perdemos esos cachitos de buenas sensaciones que experimentamos cada día. Pensamos en llegar a la parada final del tren, donde nos espera Doña Felicidad, pero nos olvidamos de bajarnos en todas las paradas del recorrido para saber qué nos espera en esas estaciones de la vida. Hay que aprender a disfrutar de cada cosa que la vida nos pone delante: unas palabras bonitas de alguien que nos importa, un semáforo en verde cuando tenemos prisa, estar tumbada en la playa y ver pasar las nubes blancas, escuchar en la radio una canción que te trae recuerdos, una ducha refrescante, un aroma a lavanda en el baño, un plato sin pretensiones de ensaladilla de pollo...
    Y a ti... ¿Qué momentos sencillos te llenan de felicidad?

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  • 07/01/14--04:49: I Cocktail Week en Canarias
  • ¡En las Islas estamos de enhorabuena!La I Cocktail Week de Canarias tendrá lugar del 5 al 12 de julio en Gran Canaria y en Tenerife. Cócteles deliciosos a precios asequibles estarán a tu alcance en 21 locales de cada una de esas islas. 


    La empresa Diageo, compañía de bebidas premium número uno del mundo, en colaboración con una buena parte de los mejores locales de ocio y coctelería de las islas capitalinas, organizan un evento poco visto anteriormente en Canarias. ¿De qué irá esa Cocktail Week? 

    En la web del evento se reseña que "La Cocktail week es una celebración única y pionera en la promoción de la cultura del cóctel en nuestro país. Con el objetivo de inspirar, educar y unir a los amantes de la mixología, Cocktail week ha organizado un programa completo de clases magistrales, talleres, cursos y maridajes dirigidos tanto a consumidores como a profesionales.

    Pero... ¿Qué tendrá de especial la Cocktail Week?"...este evento reúne a 42 locales de las islas de Gran Canaria y Tenerife donde se podrá disfrutar de cócteles sofisticados elaborados con los mejores destilados del mercado a un precio especial de 5,95€. Para poder beneficiarse de la promoción y de las diferentes actividades tan solo es necesario adquirir la pulsera de la Cocktail week en cualquiera de los locales participantes a un precio de 2€. Es válida para todos los locales de la Cocktail week y deberá presentarse para obtener el precio especial y/o reservar las diferentes actividades. La pulsera es personal, intransferible y exclusivamente para mayores de 18 años." 

    He tenido la suerte de probar varios de los cócteles que se darán a conocer en este evento y puedo decirles que están buenísimos. Los hay para todos los gustos y paladares: desde los más clásicos, como el Bloody Mary, Dry Martini o Cosmopolitan, pasando por el tan de moda Gin Tonic, hasta cócteles modernos que te harán temblar las piernas; desde los caribeños, como el Mojito 23 a los europeos, como el Morning Glory Fizz, que personalmente me encantó. Dulces, cítricos, amargos, secos, suaves, potentes... ¡Son muy chic!

    Contaremos con la presencia de bartenders de lujo, como Alberto Pizarro, Giuseppe Santamaría, Diego Cabrera, Carlos Moreno, Luca Anastasio, Iván Taléns y un largo etcétera de bartenders locales, como Jony, de La Azotea de Benito, un local con vistas maravillosas del casco histórico de Las Palmas de Gran Canaria, o Arturo Bautista, del coqueto Alquimia

    Anímate y pásate a probar alguno de los estupendos cóteles. Tienes 1 semana. Cuentas con 21 locales en Gran Canaria y 21 en Tenerife. Tendrás la oportunidad de probar 50 cócteles, a 5,95€ y preparados por bartenders especialistas. ¿Te lo vas a perder...? 

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    Hoy hemos preparado unos rigatoni con una deliciosa y sabrosa salsa de tomate y sobrasada con un maravilloso aroma a hinojo, acompañado de un rico queso Mahón; eso sí, bien curado. Sí, queridos lectores... La entrada de hoy nos transporta al archipiélago de ses Illes Balears y nos trae aromas a sal del Mediterráneo, a hermosas encinas, a pinos, a roca caliza, a marès... 
    Una de las cosas que me chocó en las primeras incursiones a Menorca fue que los macarrones con tomate forman parte de su gastronomía. No es simplemente que los menorquines coman macarrones, al igual que en cualquier otra parte del mundo, sino que allí los macarrones son casi una institución. Fíjense que hasta tienen una canción de ámbito catalanoparlante, que los menorquines adaptan algo a su idiosincracia isleña, que habla de los macarrones sin complejos de ninguna clase. ¿Acaso no están buenos y no se comen en todas las casas? 
    Creo que no hace falta traducción, ¿verdad? 

    Tengo que reconocer, no obstante, que no soy demasiado fan de cómo preparan, al menos en Menorca, las salsas de tomate para acompañar a estos macarrones. Son excesivamente dulces para mi gusto. Muy azucaradas. A mí me basta quitar un poco la acidez del tomate, pero endulzar tanto no me agrada. En este sentido, vamos a resetear el modus operandi
    Para hacer un homenaje a Baleares, a sus macarrones, a sus quesos con sabor a sal, a sus deliciosas sobrasadas y a su forma de introducir el hinojo en los embutidos que tan bien hacen, he querido trasformar la típica receta de macarrones con tomate en unos rigatoni con una salsita de tomate con sobrasada y un aroma a hinojo que va a hacer que todos en tu familia te pidan más y más. Además, piensa que el hinojo es fantástico para reducir los gases que suelen ocasionar las pastas. 

    No voy a entrar a explicarte la diversidad de embutidos que hay en Baleares, porque no acabaría esta entrada y porque, en relación a Menorca tengo varios posts en los que puedes curiosear. Por ejemplo, éste y este otro.
    Lo que sí has de tener claro es que ésta no es una receta típica de ses Illes Balears. Yo simplemente he cogido una receta normal de macarrones, tan habitual en las familias de Menorca, y le he añadido varios de los ingredientes que sí son típicos de estas Islas: sobrasada, hinojo, queso Mahón y un poquito de imaginación. 

    ¿Te animas a conocer cómo he realizado esta increíble salsa de tomate y sobrasada?
    ***A tener en cuenta: en la receta he reseñado mal el momento de añadir el hinojo. Pues bien; una vez hayan triturado y pongan de nuevo la salsa a cocer, introduzcan el hinojo. El granito de hinojo queda entero; se aprecia en la salsa. Disculpen el error.

    Una vez tienes el plato servido, sobre la mesa, te sugiero que en vez de espolvorear el clásico queso parmesano, innoves y ralles sobre tu pasta un poco de queso Mahón, bien curado; que despliegue su peculiar sabor salado y su aroma inconfundible. Te puedo asegurar que no vas a olvidar estos sabrosos rigatoni. Y si tienes chiquillos en casa, vas a tener que hacerlos con frecuencia. ¡Palabrita!
    Y ahora...¡A comer!

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    ¡Cuánto tiempo sin subir un post! Estoy vaga y se nota, pero, aunque cocino y como, me apetecen cositas sencillas y rápidas que me permitan seguir con todo el tajo que tengo entre manos. Sin embargo, como en años anteriores, reaparezco para el cumpleaños de mi hermana (en junio) para esmerarme con su tarta. Y, como en años anteriores (ver la tarta mágica de chocolate), el chocolate y la magia vuelven a protagonizar el dulce que elijo para regalarle. En este caso vengo con una nueva versión de esa delicia oscura y suntuosa. ¿Quieres probarla?
    En esta ocasión me he inspirado en la receta que Esther, de La cocina mágica, publicó para Directo al Paladar. Una receta sencilla, pero resultona y realmente deliciosa y en la que no hay trampa, ni cartón. ¡Sólo magia potagia! Además, me gusta también porque se puede comer sin cubiertos; con las manos. Eso sí, bien limpitas, por favor.

    Esta receta pulula mucho la red y también se la he visto a Clemenvilla, de Bocados de cielo.
    No soy una buena repostera. Supongo que, entre otras cosas, se debe a que no soy muy amante del dulce, pero el chocolate... El chocolate negro, oscuro y amargo es mi debilidad. Y la de mi hermana, a quien iba dirigido este pastel mágico. Nos gusta el buen chocolate. Se entiende, ¿verdad?

    Preparar esta tarta es lo más sencillo del mundo. Si la hago yo, la puedes hacer tú, aunque tengas manos de plastilina y las manualidades culinarias no sean lo tuyo. Hazme caso. Tú puedes. A ver, repítelo conmigo: "Yo puedo hacer este pastel mágico". Y adornarlo es tan sencillo como colocarle una montaña de nata por encima y unos puñados de cerezas bien dulces y carnosas. Muy a lo Jamie Oliver: vaguete y facilón.
    ¿Lo ves...? No hay nada complicado en este pastel. Sólo unos pocos y buenos ingredientes, unos cacharritos para mezclar y batir, un molde, el horno y listo. 

    Verás qué sencilla es la receta. Si no quieres copiarla, sólo tienes que descargarte la imagen y te la guardas en tu ordenador. O en la nube. Yo uso Dropbox; ¿y tú? 
    Fíjate en el bocadito y en las capas que se aprecian. Pues salen solas al hornearse, porque la harina tiende a irse hacia abajo y los huevos se reúnen y conforman una especie de flan con un sabor peculiar. Eso hace que la textura de esta tarta sea así de curiosa: una parte es como una especie de dulce tipo flan, suave y blandito y la otra parte es casi como un bizcochito, entre tierno y crujiente. Pienso en ese bocado y salivo de pura gula.
    Si después de vencer esos miedos que te impiden hacer lo que quieres hacer, te animas a hacerla, dímelo, mándame una fotillo del corte para que pueda verla y recordarla nuevamente. ¿Lo harás...? ¿Sí...?



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    Es curioso cómo, al llegar el verano, se nos quitan las ganas de estar en la cocina o no nos apetece cocinar nada en lo que hayamos que emplear más de 15 minutos. Yo tengo que reconocer que la pereza se apodera de mí y sólo quiero dejarme seducir por un cielo azul, una arena dorada y un mar transparente y fresco. Lo de cocinar platos complejos o sofisticados desaparece de mis prioridades. Y, además, menos aún me apetece sentarme delante del portátil a escribir una receta larga y prolija. No, no... La cocina elaborada no es para el verano.
    Para mí, un menú veraniego perfecto lleva una buena tortilla, tomate o algún vegetal crudo y una pieza de fruta, por lo que un gazpacho, una tortilla de calabacín y cebolla y un plátano se convierten en una comida completa y equilibrada, sencilla, muy mediterránea y deliciosa por todos sus costados. ¿O no...?

    Centrémonos en la tortilla de calabacín y cebolla. 
    Aunque la veamos redondita y nos dé apuro comerla por eso de qué bonita es, es una simple tortilla de huevos, calabacín, cebolla y unos aritos de chiles o guindillas rojas frescas. Ni más ni menos. 

    La forma la vi apropiada para una comida informal con amigos, sobre todo si es al aire libre, porque es deliciosa comida fría, con un poco de ensalada verde. Basta cortarla con un aro de emplatar. Incluso puedes apilar varias tortillitas, metiendo una rodaja de tomate entre capa y capa. ¿No me digas que no se te está haciendo agua la boca...? Pues verás qué fácil es de hacer.

    RECETA DE TORTILLA DE CALABACÍN Y CEBOLLA

    Ingredientes (2 personas):
    - 3 huevos
    - 2 calabacines pequeños y bien frescos
    - 1 cebolla mediana
    - 1/2 chile rojo fresco cortado en aritos finos
    - sal gruesa
    - pimienta negra recién molida
    - aceite de oliva virgen extra

    Elaboración:
    1º) Pelar y cortar la cebolla en ruedas. Ponerla en un recipiente con tapa apto para microondas con unas gotitas de aceite. Cocinarla 3 minutos. Reservar.
    2º) Lavar los calabacines y cortarlos en ruedas de 0,5 cm de grosor. Incorporarlos al recipiente con la cebolla. Cocinar 3 minutos más. Dejar enfriar un poco.
    3º) Batir los huevos y salpimentarlos. Añadir la verdura, los aritos de chiles rojos y mezclar.
    4º) Calentar 1 cucharadita de aceite en una sartén de 10-12 cm de diámetro. Verter la mezcla de los huevos, bajar el fuego, tapar la sartén y cocinar a fuego muy bajito hasta que la tortilla esté prácticamente cuajada. Darle la vuelta con un plato o según la costumbre o método de cada uno, volver a poner en la sartén por la otra cara y cocinar unos minutillos más.
    5º) Sacar de la sartén y poner sobre un plato. Con un aro de emplatar, cortar tantas porciones como salgan (a mí me salieron 2 enteras y unos recortes estupendos para un sandwich). Espolvorear con un poco de pimienta.
    A tener en cuenta:
    1) Cada uno tiene su propio método para hacer la tortilla, eso está claro. A mí me gusta hacerla con el fuego muy bajito, tapada y casi olvidarme de ella. Así no hay riesgo de que se oscurezca mucho alguno de sus lados ni de que se reseque. Siempre sale jugosa, sobre todo cuando es de calabacín.
    2) No dejes de ponerle la guindilla, porque le da alegría y le resta un poco del dulzor de los calabacines y la cebolla.

    Si la haces, ¿me lo dirás y me enseñarás tu resultado?

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    ¿Te has quedado en tu ciudad o en tu pueblo...? ¿No estás de vacaciones aún o ya has regresado? ¿Necesitas un aliciente que te ayude a sobrellevar los calores del verano? ¿Te apetece compartir un mes de agosto con personas de todas partes del mundo, al tiempo que aprendes y te diviertes? Pues te propongo un reto: enrólate en un viaje alrededor del mundo, adivina las pistas que te daré y encuentra los tesoros que he repartido por distintos lugares de todos los continentes. Si lo consigues, podrás ganar un estupendo premio.

    ¿Estás preparad@ para jugar?Lee las bases y funcionamiento del juego y ve preparándote. ¡Empezaremos mañana mismo!
    ¿En qué consiste el juego?
    Se trata de un viaje alrededor del mundo en el que recorrerás distintos lugares. Son nueve destinos del mundo en los que deberás encontrar un tesoro a partir de las pistas que te daré. Partiremos de un punto de salida, te daré unas pistas y deberás decirme dónde estás exactamente y cuál es el tesoro descubierto. Y así iremos recorriendo las nueve escalas de nuestro viaje.

    ¿Cuáles serán los tesoros a descubrir?
    Podrá tratarse de un producto gastronómico, una película o serie de televisión, una música, un monumento histórico o artístico, un edificio, un accidente geográfico, una gema, un libro, etc. No es difícil, sólo tendrás que seguir las pistas que te daré, refrescar tu memoria, hacer uso de internet, enciclopedias, atlas, etc. También podrás pedir ayuda a tu familia y amigos. ¡Llama a tu profesor de Historia si quieres!

    ¿Qué clase de pistas daré?
    Las pistas podrán ser geográficas, artísticas, literarias, gastronómicas, climatológicas, etc. Cualquier cosa que te ayude a que descubras dónde estás y que has de buscar.

    ¿Cuál es la mecánica y el funcionamiento del juego dentro del blog?
    En el post próximo, te daré las pistas para que encuentres el lugar del mundo en el que recalaremos en primer lugar y el tesoro que deberás adivinar. Tendrás 3 días para dejar el comentario en ese mismo post, para lo que deberás identificarte. Pasados los 3 días, cerraré los comentarios de ese post y no se podrá comentar más sobre ese lugar y su tesoro. En el siguiente post, aclararé cuál era el lugar anterior, del que partiremos para viajar al siguiente, y cuál era el tesoro. También lo reseñaré en el propio post cerrado. Y así sucesivamente hasta llegar al último.

    Los posts se publicarán cada 3-4 días, de modo que podamos llegar a la última escala y encontrar el tesoro final sin pasar más allá de la primera semana de septiembre. 

    No te ofusques. Es más difícil de explicar que de jugar. Iré avisando de las publicaciones a través de Facebook y Twitter (#eljuegodelverano), pero sólo podrás comentar en este blog.

    ¿Y si no puedes participar en alguna escala del viaje...?
    No pasa nada. Lo he previsto. Podrás engancharte a la siguiente.

    ¿Quién puede participar?
    Puede participar cualquier persona con blog o sin él de cualquier parte del mundo. Para comentar en el blog y que yo pueda saber quién eres, deberás identificarte con tu usuario. No se admitirá ningún comentario anónimo.

    Para optar al premio deberás facilitarme una dirección postal en territorio europeo.

    ¿Cómo puedes ganar el premio?
    Para ganarlo deberás haber participado en 7 de las 9 escalas y has de haber adivinado, al menos, 6 de los tesoros, incluyendo el último, que será fundamental para optar al premio.

    Si sólo hay una persona que cumpla con los requisitos reseñados en el párrafo anterior, el premio se le adjudicará directamente. Si hubiera varios participantes que cumplieren con los requisitos, realizaré un sorteo mediante Random.org.

    ¿Cuál es el premio?
    Por un lado, podrás ganar el fabuloso libro De la despensa, de Donna Hay, que, personalmente, me encanta, a pesar de que esa cocinera y estilista australiana cocina con ese pelo rubios largo completamente suelto y, la verdad, me pone de los nervios. También ganarás el Diccionario de especias que siempre tengo a mano y del que aprenderás mucho.

    Por otro lado, hay otro regalito, personalizado y customizado por una estupenda artista que, además, es amiga personal desde hace muchísimos años. ¡Fuimos adolescentes juntas!

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