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Por Laube

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    Hacía tiempo que no pasaba la mañana de un martes en casa. La verdad es que sienta bien, aunque la razón de haberme quedado resguardada sea la de estar, otra vez, con la garganta tocada. Es un fastidio, porque es como tener un papel de lija dentro del cuello y me duele mucho al hablar, al toser, al tragar... Es mi punto flaco; mi kryptonita particular. Pero, tengo un antídoto estupendo y delicioso para estos días en que lo único que apetece es estar recostada en el sofá, con libros amontonados por doquier, la tablet, por un lado, la cámara de fotos por otro... Una fabulosa crema de brécol con aceite de guindilla. Placer de dioses.
    Es una crema sencilla, con mucho sabor y el toque especial de un buen aceite de oliva virgen extra con su guindillita. Sí... Es evidente que me apasiona el picantillo. Es la alegría de la vida, creo yo.

    Si te gusta el brécol, tienes que probar esta delicia. No obstante, si eres enemigo de esta verdura verdísima y preciosa, ni te molestes en hacerla, porque sabe mucho a brécol, aunque la leche y el caldo de pollo suavizan mucho su sabor. Marc no es muy amigo del brécol y, sin embargo, disfruta con esta clase de cremitas calentitas y sabrosas.


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    Inauguro una nueva sección en Sano y de Rechupete. Se trata de dar mi opinión, personal e intransferible, sobre un negocio de restauración concreto. No será nada extraordinariamente serio, sino, simplemente, explicar si me ha gustado o no comer en un local, si me he sentido cómoda y si repitiría o no. Si a ustedes les sirve para hacerse una idea, bien, pero no tengo muchas pretensiones a este respecto. Y que quede claro que no hay contraprestaciones de ninguna clase. 

    Para comenzar la sección, les traigo la tasca La Barbería, un local de picoteo muy conocido situado en la calle Mendizábal, número 14, de la Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.
    Anoche salimos a pasear por los tradicionales barrios históricos de Triana y Vegueta de la capital grancanaria. La noche estaba despejada y fresca, pues no pasábamos de los 18ºC, pero apetecía mucho caminar por sus calles empedradas, unas, y adoquinadas, otras. Eran las 21:30 horas del sábado noche,  pronto aún para el picoteo, las cañas y los vinos en esta zona de ocio nocturno, por lo que no había mucha gente y pudimos elegir sin problema el local donde queríamos entrar a comer algo. Marc eligió la tasca La Barbería. Y entramos...

    Habíamos comido antes en este local, pero hacía tiempo, así que fue casi como la primera vez. Es un restaurante de estética curiosa, dado que en sus tiempos fue una barbería muy concurrida de este barrio histórico, cerca del Mercado de Vegueta. Sólo por eso ya merece la pena entrar y sentarse a tomarse una caña. Al entrar ya había cuatro mesas ocupadas. Nos sentamos en una pequeña mesa para dos y nos trajeron las cartas sobre la marcha. Había ensaladas y otros entrantes variados, verduras, pescados, carnes y postres. Fuera de carta nos ofrecieron unas "papas del chef" y unos "mejillones en salsa picantita". Pedimos un par de cervezas, una ensalada de mango (sustituido por papaya, porque no es temporada de mango), mozzarella y jamón serrano; unas papas del chef y unas croquetas de cherne (uno de los pescados típicos de los platos típicos canarios). 

    Nos trajeron rápidamente las cervezas y un bol medianito de ensalada. Los trozos de papaya eran para bocas pequeñitas y el jamón serrano consistía en ocho tiras delgaditas y pasadas por la sartén. Me parece que 7,80€ es un precio exagerado para el tamaño y la presentación de esta ensalada.

    En cuanto a las papas del chef... Según Marc el "chef" se debió dar un golpe en la cabeza. Unas papas cortadas en cuadros demasiado pequeños y blanduchas, con 2 champiñones cortados en trozos desiguales y  1 salchicha de frankfurt (la típica de lata) cortada en ruedecitas finas. Un plato mal presentado, feo diría yo; es el típico plato que prepararía un universitario de primer año en su piso de estudiante. Que esta ramplonería culinaria costase 8,25€ me pareció como para sonrojarse. 

    Las croquetas de cherne eran de cherne, eso sí... Venían acompañadas de papas paja completamente desmenuzadas. La camarera que tomó la comanda nos comentó que venían 6 croquetas, pero, luego en el plato venían 5, que estaban bastante secas porque no tenían casi bechamel. No sé; será una manera distinta de hacer croquetas. Las 5 croquetas de cherne costaron 7,50€. Juzguen ustedes mismos.

    Terminamos la cena-picoteo con un par de cafés. Y aquí tienen la cuenta de la Tasca La Barbería, "algo diferente", según reseñan sus propietarios. Para concluir mi opinión sobre este restaurante, les diré que su carta sencilla podría emplear ingredientes de más calidad, contar con platos mejor presentados (en su Facebook, no obstante, muestran platos que yo no vi en ninguna de las mesas de alrededor) y más generosos en cantidad que los que nos sirvieron. Miré las mesas que nos rodeaban y no vi nada que llamase mi atención, salvo un plato de calamares rebozados que tenían mejor aspecto que todo lo demás. O sea que, sinceramente, no creo que repitamos. Una lástima, porque el lugar en sí bien merece la pena y el personal me pareció correcto y atento en el trato.
    Por último, les dejo con unas fotitos de la noche en el casco histórico-comercial de Vegueta y Triana. No había mucha gente, creo que porque era pronto; quizás por la crisis, los exámenes de los universitarios... A saber.
    Pasen buena tarde de domingo.


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    Un aperitivo sin complicaciones. Un gratinado cuyo interés descansa en la magnífica materia prima y en la presentación coqueta e individual.
    Este bonito y resistente recipiente, tipo mantequera en forma de concha de vieira, es un obsequio de Pyrex.

    Losingredientes para 2 conchas como éstas de la foto son los siguientes: 1 papa asada con su piel, 2 ruedas gorditas de sobrasada curada de Menorca, 2 trozos de queso curado de cabra de Gran Canaria (en concreto, de Gáldar), unas láminas de ajo seco (chips de ajo) y pimienta negra molida.

    ¿Cómo lo elaboramos? Pelamos la papa horneada y, una vez tibia, la aplastamos con un tenedor y disponemos la mitad en cada mantequera. Añadimos la rueda de sobrasada y el trozo de queso encima. Horneamos durante 4-5 minutos a 150ºC. Colocamos un par de ajitos secos en cada aperitivo y espolvoreamos un poco de pimienta negra.

    ¡A disfrutar de una tapita sabrosa!

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  • 06/19/13--14:51: Tarta mágica de chocolate
  • Sí, amig@s... La magia existe y en esta ocasión es de chocolate.
    Ayer fue el cumpleaños de mi hermana y, al igual que yo, es chocolatera al máximo. A ambas nos encanta el chocolate negro, fuerte, amargo... ¡Nos apasiona! Y como la ocasión lo merecía, le preparé una tarta de chocolate mágica. Y ustedes se preguntarán... ¿Por qué es mágica? ¿Porque te transporta al paraíso de los amantes del chocolate? También, pero no es la razón por la que he llamado "tarta mágica" a este pastel. Fíjense bien en la fotografía y observen las capitas que tiene. ¿Las ven? Pues no las he hecho yo. Aparecen solas durante la cocción en el horno al tener los ingredientes densidades distintas y al reaccionar al calor de manera diferente. ¡Fueron toda una sorpresa!

    Por cierto, ahora acabo de darme cuenta de que Sandeea, de La receta de la felicidad, ha denominado a una de sus magníficas tartas "tarta mágica (o imposible)" y lo hizo antes que yo, así que, al césar lo que es del césar. Yo no me he basado en la de ella, aunque quiero hacerla más adelante; de hecho, no tienen nada que ver mi tarta y la de Sandeea, pero no quiero que haya confusiones... Ambas hemos empleado la palabra "mágica" y nada más. Pero hay que reconocer que ella lo hizo primero que yo.
    Fíjense que hay una especie de fina capa inferior que parece de una delicada galleta, textura que se debe a la harina; la inmediatamente superior es más oscura, densa y consistente debido a que el chocolate es más denso y se ha depositado abajo en mayor medida; la que está justo encima es más suave y tierna pues aglutina la mayor parte de la almendra molida, delicada y aromática; y, finalmente, la de arriba del todo es deliciosamente cremosa gracias a la grasa de la nata. Y, entre todas esas capas, la mermelada casera de albaricoque ha contagiado de una increíble y dulce acidez esta curiosa tarta, emborrachándola completamente. ¿Les apetecería probarla...? Pues anoten y sigan estos pasos sencillos. La magia de esta tarta es pura ciencia, pero no por ello te deja menos extasiad@.
    Este pastelito, divino de la muerte, es un postre de los que yo llamo "para adultos". Es una tarta pecaminosa de sabrosa que está, tentadora hasta límites insospechados. Si tienen una cenita entre amigos, que sean chocolateros, les recomiendo fervientemente este pastel mágico, acompañado de un buen cava, fresco y burbujeante para buscar el contraste. Con este postre, la imaginación volará y ninguno de esos amigos olvidará la magnífica velada.
    Espero que puedan hacerla y probarla y que, si les apetece, me cuenten la magia de esas capitas; si la química hizo que los ingredientes reaccionaran del mismo modo que lo hicieron en mi horno. Me gustaría que ustedes hicieran sus propias observaciones y las compartiesen conmigo. Cien ojos ven más que dos y cincuenta cerebros interpretan mejor los datos que uno. ¿Se apuntan...?

    Disfruten del chocolate, de la noche... Sean felices.

    *** Me han preguntado por la forma de hacer las rayitas de chocolate blanco. Pues bien, las hice como las hago siempre, con el Decopen de Lékué. Para mí, cualquier decoración con chocolate es sencilla de realizar con este utensilio maravilloso y que se limpia muy fácilmente. 

    *** IMPORTANTE: María José Barquero ha hecho la tarta con almendras tostadas molidas y me cuenta que la tarta no le salió bien. Esta matización es importante y yo no me di cuenta de ello. O sea, las almendras deben ser CRUDAS. Yo utilicé una especie de harina de almendras que venden en paquetes de 1 Kg. ¡Muchas gracias por contarme tu experiencia M José Barquero!

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    Hace unas semanas hablaba yo de algunas personas de las que salen en los programas de cocina españoles. Y las criticaba... Bueno, criticaba especialmente lo malos que me parecen esos programas técnicamente y algunos de los cocineros que en ellos salen. Y, como quien no quiere la cosa, van y me mandan un libro de Samantha Vallejo-Nágera y me ofrecen otro para que lo sortee entre mis lectores. ¡Tócate las narices! Mira que mi abuela me decía que nunca dijera de esta agua no beberé, pero no me lo llegué a aprender nunca. Tendré que copiarlo doscientas veces a ver si...

    Tengo que reconocer que no me gusta el programa que Samantha realiza en Canal Cocina. No me gusta en absoluto. Tanta representación me parece exagerada y, reitero, no me gustan las grabaciones de los los programas de cocina españoles. Sin embargo, la veo más sobria y tranquila en Masterchef, así que un programa casi compensa el otro. Casi... He estado leyendo sobre ella y, bueno, como todos los seres humanos, tiene sus luces y sus sombras. Como tú, como yo... Pero con mucho más dinero.

    Cuando recibí el libro, lo estuve observando detenidamente un buen rato y lo cierto es que es agradable visualmente hablando. Me lo leí de una sentada y me sorprendió gratamente. "Quedar bien sin complicarte la vida" es un libro de cocina accesible, sencilla y al alcance de todos. Las recetas son fáciles de hacer y bastante resultonas, bien presentadas y geniales para presentar a l@s amig@s, familia, etc. Se aprecia claramente que Samantha Vallejo-Nágera tiene una empresa de catering. Me gustan especialmente los comentarios que ella hace de cada una de las recetas, pues creo que son sinceros y, en muchos casos, ayudan a hacerse una mejor idea de las posibilidades de la receta. 

    Y te estarás preguntando... ¿Qué tengo que hacer para ganar este libro? Pues toma nota sobre las condiciones para participar en este SORTEO.

    1) Dejar un comentario en este post entre hoy día 24 y el 30 de junio de 2013 (a las 18:00 horas) y decirme cuál es tu cociner@ preferid@, indicándome también tu dirección electrónica.

    2) Me da igual que seas seguidor@ de Sano y de Rechupete, que tengas blog de cocina o de cualquier otra temática, que seas de aquí o vivas allá... Si quieres el libro, participa.

    3) No es una condición, pero te agradecería enormemente que dieras difusión a este sorteo. Puedes compartir en Facebook, Twitter, Google+, en tu blog... 

    Una vez se cierre el plazo para participar, realizaré el sorteo a través de algún sistema aleatorio de los que abundan en la red. Luego, en cuanto indique el nombre de la persona ganadora, contacta conmigo lo antes posible para facilitarme tu dirección postal.  

    ¡Suerte a tod@s y a participar!

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    Quienes me conocen personalmente, saben que soy amante de las cosas bonitas, especialmente si las "fabrica" la madre Naturaleza. La artesanía y los objetos bellos hechos a mano, con mimo y buen gusto me enloquecen. Un buen queque casero cuyo aroma inunda cada rincón de mi casa es el mejor perfume y unas delicadas fresas de Valsequillo, un pueblito fresero de Gran Canaria, el toque perfecto. La conjunción de toda esta belleza real  y sin artificios es la protagonista de este post, mediante el que les deseo un feliz fin de semana.
    Una encantadora cliente me regaló este precioso ramo de dalias. Fue verlo y enamorarme. Love at first sight... Really love. Sé que hay dalias de muchas variedades, pero jamás había visto éstas tan grandes y despampanantes. Son realmente enormes y les pesa tanto la flor, que las pobres se van inclinando hasta casi doblarse del peso. Además, han visto qué precioso color amarillo claro... No sé si me decidí a escribir este post por el queque o por enseñarles estas bellísimas dalias. ¿Ustedes qué creen?
    En cuanto al queque... Es la misma receta que ya les he contado en otras ocasiones y que es perfecta.Es sencilla de hacer, muy básica, pero realmente infalible, según mi propia experiencia. Lo único que hago es introducirle pequeñas variaciones para cambiar el sabor. En este caso, he añadido algo más de zumo y ralladura de limón y un buen puñado de nueces. Y, para aportar algo de color y sabor de temporada, he querido acompañar este queque de unas riquísimas fresas. Más fácil, imposible.
    Como ya he dicho en alguna otra ocasión, este queque tiene una textura muy suave y delicada. Tierno y esponjoso a rabiar. De esos bizcochos que no te llenan demasiado y que gustan a todo el que los prueba. No es nada empalagoso ni pesado de digerir y pueden prepararlo para una merienda con amigas, sobre todo si están con la bobería del peso por eso del veranito. No harán más que picotear de él... Y si lo sirven como yo, acompañado de unas fresas, unas cerezas incluso, quedarán como reinas. A mí, personalmente, me apasiona la corteza, que se quiebra entre los dedos y se disuelve en la boca. Se me hace agua la boca sólo de pensarlo.
    Me gustan muchísimo las dalias y su infinidad de variedades... Sus curiosos pétalos llaman poderosamente mi atención. ¿Se han fijado la alineación perfecta que tienen? Incluso las dalias de pétalos "despeluzados", mantienen una sincronía delicadamente orquestada entre ellos. Es increíble lo que la Naturaleza hace. Incluso cuando crea algún elemento raro y peculiar, lo miras atentamente y es "perfecto". Adoro esta impresionante joyería natural. 

    Y a ustedes...¿Les gustan las flores en general? ¿Las dalias particularmente? ¿Qué flor es la que les hace soltar un "ohhhhhhhhhhh" o enmudecer contemplándola?
    Feliz fin de semana amigos y amigas. Disfruten mucho y sean felices.

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    ¡¡¡¡Felicidades Isabel!!!!! Ponte en contacto conmigo para el envío del libro "Quedar bien sin complicarte la vida". Espero que te guste y puedas sacarle provecho.

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    Los posts de esta sección "Comer en..." no están realizados a petición de nadie, ni son remunerados o compensados de ninguna manera. Los realizo porque quiero. Pago la cuenta del restaurante como cualquier otro cliente y nadie me alecciona sobre lo que debo escribir. Para que quede constancia...

    Seguimos con la sección de "mi opinión personal" sobre locales de comidas. Hoy les traigo De Enyesque, un restaurante que se encuentra dentro de la Ciudad de Arucas, al norte de Gran Canaria, en la calle Juan de Bethencourt, 38. Informar a quien no lo sepa que hay otro De Enyesque en Las Palmas de Gran Canaria, en la esquina entre las calles Portugal y Churruca, en el Paseo de Las Canteras. Ambos restaurantes pertenecen al renombrado Restaurante Grill Casa Brito, en Visvique, Arucas.
    Llegamos sobre las 21:30 horas al restaurante que aún estaba poco concurrido, cosa que me gustó mucho, pues no soporto esperar para comer. Cuando tengo hambre, me fastidia tener que quedarme de pie o sentarme en la barra, mirando cualquier movimiento de otros comensales. Detesto que me miren a mí cuando estoy comiendo y no me gusta hacerlo a otras personas. Nada más entrar, un amable camarero nos condujo a una mesa para dos. Nos sentamos y pedimos.

    Aunque el local tiene una oferta de vinos adecuada, preferimos un par de cervezas frescas. Tomaron nota de nuestra comanda de manera ágil y profesional y no tardaron más de 6-7 minutos en traernos el primero de los platos. 

    Los chipirones con toque de mojo verde estaban deliciosos. Hechos en su punto justo para que estén tiernísimos, pero con sabor a haber sido cocinados a la plancha. Eran 6 chipirones, aunque me hubiera comido un par de ellos más. El camarero retiró el plato sin pedir permiso y ni Marc ni yo habíamos rebañado el mojo verde. Me dio un poco de rabia, la verdad... Me pareció poco profesional y daba impresión de que había prisa. No me gustó.

    Las chistorras a la cazuela me sorprendieron. Normalmente, cuando las pedimos en otros sitios, sirven 4 ó 5 casi sin acompañamiento, con unas papas fritas o con panaderas. En este caso, era un rehogado realmente sabroso y abundante de chistorras en trozos de a bocado, con un salteado muy rico de verduras (pimientos, cebolla, berenjena, algunas papas...) y con un poco (poquito, sólo lo justo para que la mezcla fuera jugosa) de salsa de tomate natural. El plato era bastante grande y, personalmente, me quedé satisfecha; llena diría yo. 

    Por último, nos trajeron un sustancial plato de carne de cochino (aquí llamamos carne cochino a los platos de tacos de cerdo fritos) con un montonazo de papas fritas. Fue ver el plato y saber que nos habíamos equivocado al pedir 3 platos. Con los 2 primeros hubiéramos quedado servidos... Los taquitos de cerdo fritos estaban al punto de sal y el sabor a ajito era el perfecto. Estaban maravillosamente tiernos. Comentar que este plato suelen servirlo en muchos otros sitios excesivamente aceitoso y en De Enyesque observé un plato limpio, a pesar de ser un plato de cerdo frito, que no suele ser estéticamente bonito.

    Terminamos con 2 cafés expresos muy bien preparados, cortitos y con una preciosa crema marrón. Así se cierra bien una buena comida. Y la cuenta ascendió a 33,73€, Igic incluido. No es barato, pero la calidad y lo abundante de los platos creo que lo valen. Es obvio que es un hermano más humilde de Casa Brito, pero de buena calidad igualmente.
    Comentarles que estuve observando el resto de los platos que salían de la cocina. Las ensaladas de cogollos eran una maravilla: grandes y llenas de color. Los platos de salteados de verduras eran unas montañitas de crujientes vegetales perfectamente distribuidos. Vi salir un solomillo que me pareció de lo más apetecible y algún plato de pescado que me gustó mucho cómo estaba presentado. 

    Sólo una apreciación referente a los precios de la carta... En ésta, el Igic (el equivalente con otro porcentaje impositivo de lo que el Iva es en la Península) estaba incluido. Sin embargo, en la cuenta desglosan la base imponible del Igic, por lo que, a primera vista, no nos cuadraban los precios de los platos. Un poco lioso, pero la sumatoria fue correcta.

    En resumen, De Enyesque es un restaurante que rezuma buena materia prima, presentada de manera moderna y agradable y en cantidades más que aceptables, con un servicio bastante profesional (no completa por aquello de la retirada del plato antes de rebañarlo). 

    Seguro que volveremos. Quizás probemos a ir al que se encuentra en la zona de Las Canteras... Y más pronto que tarde. 

    Por último, y como la noche estaba estupenda e invitaba a pasear, les dejo con unas fotos nocturnas de Arucas y su casco histórico. 


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    Julio ya. Muchos de ustedes ya estarán de vacaciones. Incluso de viaje. Si esto es así, espero que estén disfrutando y rompiendo la rutina, que es necesario. Aprovechen y hagan cosas distintas a las habituales. Por su propia salud mental. Yo aún tardaré un poco más en disfrutar de mis vacaciones; aunque, desconectaré del blog durante algo más de tiempo para luego retornar con más ganas, nuevas ideas y recetas. Mientras eso sucede, les dejo con esta delicia de risotto de trigueros con mojo de perejil. Está rico, rico... ¡Aviso!
    Es un plato de esos que te sirven en un buen italiano y te sacan un ojo de la cara. Sin embargo, si lo preparas en casa, es baratito (para 2 personas, no cuesta más de 3-4€ en total), sencillísimo y muy rápido de hacer ( en unos 20-25 minutos ya está listo para comer) y quedas estupendamente ante tus comensales. Además, el toque de mojo de perejil le aporta un qué sé yo muy sabroso e isleño. ¿No te vas a atrever? ¡Tú te lo pierdes!
    ¿No me digas que no te parece tentador? 


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    ¡Que sí...! ¡Que se puede! Si te organizas bien, puedes preparar un plato delicioso, sabroso y sano en tan sólo 30 minutos; puedes invitar a tus amigos y hasta llevar mejor el calor. Estar trabajando en pleno mes de julio o disfrutando de la playa o de la piscina no es excusa para alegar que no puedes preparar una comida de esas que hacen que se nos salten las lágrimas de los ojos. ¿Que lo dudas...? Pues fíjate bien, porque te vas a quedar con la boca abierta y comprobarás que es cierto lo que te cuento.
    A Marc se le saltaban las lágrimas, y también le corría alguna gotita de sudor frente abajo, pero, al tiempo, se chupeteaba los dedos. No temas usar el picante en verano, pues ayuda a regular a temperatura del cuerpo y a sentir menos el calor que nos rodea y se cuela en nuestras casas. No es broma lo que digo. Es la verdad y nada más que la verdad; si no, que le pregunten a mexicanos, hindúes, japoneses... 

    Los pimientos tipo chiles o ajíes, jalapeños, guindillas o cayenas, son un ingrediente que da felicidad. No les tengas miedo. No huyas del picante, sólo tienes que ir acostumbrando tu boca, tu lengua y tu paladar a ese nuevo sabor. Si no sueles tomarlo, hazlo poco a poco, pero intégralo en tus platos porque es una fuente notable de salud. Tienen tantas vitaminas que son un poderoso remedio contra las infecciones, al tiempo que ayudan a la conservación de los propios alimentos. 

    La capsaicina que da ese sabor ardoroso en la lengua es la responsable de que se nos acelere el metabolismo, la circulación y el ritmo cardíaco y, en consecuencia, nos puede ayudar a quemar calorías con mayor facilidad. Además, cuando comemos alimentos aderezados con picante, nos saciamos mucho antes. Las paredes de nuestras venas y arterias se ven reforzadas gracias a esta maravillosa y vivaracha sustancia y, atención, a las células cancerígenas no les gusta, por lo que colabora a su retraimiento y a que no se expandan tan rápidamente por nuestro organismo (ojo, si se padece cáncer, hay que ir al médico y no dedicarse a comer picante). Pero es más, la capsaicina ayuda a nuestro aparato respiratorio, mejorando las afecciones respiratorias notablemente y, aunque no te lo creas, es estimulante de los jugos gástricos, contribuyendo a hacer nuestras digestiones más sencillas. En resumen, nos hace sentir mejor, más alegres y plenos.

    Sin embargo, si tienes problemas de úlceras o hemorragias estomacales, consulta a tu médico antes de tomar picantes excesivos.

    Si te gusta el salmón y los sabores atrevidos, te va a gustar. La acidita y picantilla marinada del salmón se contrarresta con la suavidad de la crema de yogurt y aceite de hierbas. El contraste es simplemente delicioso. Eso sí, siempre que tengas la mente abierta a este tipo de platos de fusión de muchas culturas gastronómicas. Si no te gusta algún ingrediente, no temas, porque en esta receta el sabor es una amalgama, una sinfonía en la que ningún ingrediente se lanza a un solo que opaque a los demás. Pero eso sí; si no lleva picante, deja de ser este plato. 

    Si queremos ser buenos cociner@s (aunque seamos simplemente unos lanzados cocinillas), tenemos que entrenar nuestros paladares y, para ello, no basta con hacer los mismos platos una y otra vez usando los mismos ingredientes. Hay que arriesgarse a probar cosas nuevas, diferentes, de otros lugares... Es la única manera de aprender y mejorar.
    Sean felices... Vayan a la playa, paseen por el campo con sus hijos, de la mano de sus parejas, déjense arrastrar por una ola juguetona o caminen descalzos. Tomen aire profundamente y cierren los ojos. Relájense y permítanse ciertos excesos que no perjudiquen su salud ni a quienes les rodean.


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  • 07/14/13--04:25: Vacaciones...
  • Después de estar al pie del cañón durante muchos meses del año, Sano y de rechupete va a tomarse un merecido descanso. Como su autora. Unas semanitas de asueto y tiempo libre para asumir que hay vida más allá del trabajo y de las responsabilidades, incluso las que yo misma me marco en este blog.
    En estas vacaciones, además, saldremos unos días de viaje y visitaremos la siempre apetecible Menorca, así que, si me siguen por Facebook, Instagram o Twitter, podrán saber qué se cuece por esas mediterráneas tierras. Y ver fotillos la mar de refrescantes... 
    En estas semanas de descanso blogueril, vamos a recargarnos de energía y nuevas ideas, por lo que espero que, a mi regreso, pueda tener muchas e interesantes cosas que ofrecerles a tod@s ustedes, mis amables lectores. 
    Si no les gusta utilizar las redes sociales o, si lo prefieren, pueden escribirme al correo electrónico, si tienen cualquier cosa que comentarme o plantear lo que tengan a bien. Estaré gustosa de contestarles... ¡desde la playa o la terraza de un bar de algún pueblo menorquín!
    En menos que canta un gallo, estaremos de regreso... Con deliciosas y frescas recetas para continuar paliando los calores o para ayudarles en sus menús cotidianos. 

    Un beso y les espero por aquí después de las vacaciones.


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    Me han sabido a poco las vacaciones, pero es lo que tenía, así que más valía congratularse de gozar de ellas y no amargarme porque no eran muchos días. Mejor pensar en el vaso medio lleno... Además, hay muchas vías que se cierran, y otras que se abren, a mi alrededor y debo mantenerme alerta, por eso de pillar el tren que pasa y subirme a él. Por cierto y hablando de trenes, ¡qué penita lo del tren de Galicia! Ha sido trágico lo sucedido. ¡Cuántas familias destrozadas! Mi más sentido y sincero pésame a todas las personas afectadas de una u otra manera. Yo viví en Santiago durante mis años de estudiante universitaria y, la verdad, siento un gran cariño por esa preciosa ciudad y por Galicia en general.

    Hemos disfrutado muchísimo de la preciosa Isla de Menorca, de la que ya he escrito en otras ocasiones. Es la tierra de Marc y aprovechamos, de vez en cuando, para ir y visitar a la familia, divertirse en las fiestas de caballos, estar tumbados sobre la arena de sus idílicas calas y playas y darse chapuzones interminables en su límpidas y tibias aguas mediterráneas. 
    Menorca es naturaleza en estado puro. Tranquila y salvaje. Es ideal para viajar a ella en familia, porque en esta pequeña isla aún se respira paz y sosiego y puedes desconectar de los problemas y de la rutina de tu vida habitual. 
    Y no me canso de repetir que Menorca es una gozada. Es el clímax para el descanso y tiene una luz tan divina que te hace llorar, así que, si te gusta la fotografía o la pintura, ya puedes ir programando un viajecito a este paraíso. Pero... ¡Menorca es mucho más! 
    Sus cultivos de cereales se tornan dorados bajo el impecable y profundo cielo azul que lo domina. Es un paisaje realmente lindo. Insisto: llévate siempre la cámara a cuestas, porque siempre hay algo que quieres llevarte de regreso a casa y no sólo en la retina, para poder rememorar esos instantes cuando se acabe lo bueno.
    Las espigas de cereal me llaman mucho la atención; empacadas o con esas curiosas formas de lanzas que apuntan hacia el sol. Trigo, cebada, avena... Alimento para la ganadería menorquina. Vacas especialmente. Vacas autóctonas y frisonas. Una orgía vacuna que me encanta. De hecho, fue una de las cosas que más me llamó la atención de su paisaje la primera vez que pisé esta isla. ¡Había vacas diseminadas por toda su extensión!

    Pero Menorca es más que paisaje, aunque éste sea un valor fundamental de esta isla mediterránea. Es un destino muy apreciado por los amantes de la navegación, que eligen recalar en algunas de las abrigadas calas de su litoral. Aunque estas personas también disponen del imponente puerto natural de Maó o el sorprendente puerto de Ciutadella, con sus archiconocidas rissagas (meteotsunamis) que dejan este puerto patas arriba prácticamente cada año, durante el verano. O, por qué no, pueden refugiarse en la Bahía de Fornells, donde todo tiene un color especial... 
    Cuando visitas las ciudades y pueblos de Menorca sorprende el magnífico estado en que se encuentran la mayoría de sus edificios. Sus casas son una coquetada. ¡Están tan acicaladas! Personalmente me producen una sensación de envidia sana; tan encaladas, con ese aire un tanto rústico, sus ventanas y puertas de un impoluto verde carruaje y sus persianas de librillo. Realmente los menorquines de nacimiento o de adopción estiman su tierra. Viéndolo desde fuera, siendo objetiva en la medida en que puedo serlo, no me cabe la menor duda de esa afirmación.
    Para ser un lugar relativamente pequeño y con poca población, hay que ver las curiosidades que pueden verse por sus calles. Estas imágenes que ven justo debajo son de una exposición de sillas un tanto peculiares. Pudimos disfrutarla en Fornells y lo cierto es que me encantó. La azul voladora me pareció sublime. Me la traería a casa sin dudarlo.

    Menorca es, también, un paraíso para los amantes de la bicicleta, dada su orografía llana. Pero es que, además, hay lugares en los que una gran parte de la población se desplaza con este medio de transporte a todas partes. Me refiero a Ciutadella de Menorca. Y es que las bicicletas no son sólo para el verano. 
    No quiero cansarles... Me apasiona demasiado esta islita en medio del Mediterráneo como para convertirla en un tema cansino. Pero Menorca es gastronomía y otros muchos productos de alta calidad que allí se producen. Si son, como yo, amantes del buen calzado, no pueden dejar de visitar las fábricas de sus zapatos más insignes. Yo siempre me vengo con uno o dos pares adquiridos directamente en sus fábricas (también en sus tiendas, vale...) y son la mejor inversión que hago para mis pies. Desde los excelentes Pons Quintana, pasando por Jaume y Úrsula Mascaró (incluida las Pretty Ballerinas), Patricia, Plumers, hasta llegar a las maravillosas abarcas (las albarcas o avarcas son sandalias ideales para el verano) de las productivísimas marcas Ría o Mibo o las más exclusivas Castell. Son zapatos de altísima calidad made in Menorca. Sí, sí... Made in Menorca. Ya saben lo que siempre digo: consuman productos locales. ¡Qué mejor forma de ayudar a la buena empresa nacional!
    ¿No me digan que no son monísimas esas abarcas de color verde...? ¿Han visto qué colores tienen las que se pueden ver en la foto de la tienda que se ve en la fotografía de encima de estas líneas? Simplemente maravillosas.

    Disfruten del verano y sean felices.

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    Agosto... Es un mes perezoso, al menos para mí y pocas cosas me apetecen más que tumbarme bajo una sombrilla, cerrar los ojos y no hacer nada o dedicarme a la pura vida contemplativa. Se puede decir que me pongo en stand-by o, como me gusta más decir, voy al ralentí.
    Ya he empezado nuevamente a trabajar, pero voy a un ritmo tipo oruga al que podría acostumbrarme. Si me lo pudiese permitir; que no es así. El día que pueda... Intento aumentar las revoluciones (prometo que lo intento), pero me vienen a la cabeza maravillosas imágenes... ¡Y una no es de piedra!
    Pero bueno, las cosas, por ahora, son como son y no como yo quisiera. Pero siempre nos quedará... Menorca. 

    La cuestión, que desvarío, es que en este mes de pausas y paseos vespertinos apetece poco cocinar, pero comer hay que comer... ¡Y también hay tiempo para golosinear! Siempre tendremos hueco para comer un buen postre casero, como estas deliciosas natillas de chocolate con mermelada de albaricoque.
    Las natillas son un sabroso y nutritivo postre tradicional que todos y cada uno de nosotros hemos degustado en nuestros hogares de la infancia.¿O no...? Yo tengo que reconocer que mi madre las preparaba muy ricas, pero mi abuela... Las natillas de mi abuela eran de otro mundo y a mí me gustaba rebañar con una cuchara los restos aún calientes que quedaban en el caldero. ¡Qué buenísimas estaban! Conservo ese recuerdo en las papilas gustativas, pero, sobre todo en la memoria olfativa. Tengo muchos recuerdos olfativos, como los del yogur casero que hacía mi madre en una yogurtera. ¡Qué aroma más maravilloso! ¿Y tú...? ¿Tienes recuerdos gustativos u olfativos de tu infancia relacionados con la comida? ¿Me los cuentas?
    Y las natillas son muy fáciles de hacer... Entonces, ¿por qué se venden tanto las envasadas en los supermercados? ¿Supone tanto tiempo y esfuerzo hacerlas? ¿No podemos emplear 20 minutos en preparar un buen postre a nuestra familia?
    - Una vez que añadimos los huevos a la leche, ésta no debe hervir, pues, en ese caso, se "cortaría" y obtendríamos unas natillas grumosas. 
    - A nosotros, en casa, nos encanta la costra que se forma en la parte superior de las natillas al enfriarse. Sin embargo, si no te gusta, puedes evitarlo colocando film plástico directamente en contacto con la crema en caliente y hasta que se enfríe. De esta manera no se forma esa telilla láctea o costra.
    Y éste es el fin de unas buenas natillas caseras...

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    Una sencilla y deliciosa comida de domingo para poder disfrutar del buen tiempo, de la familia, de los amigos. Un ejemplo de que, a menudo, menos es más. 
    Cuando nos reunimos algunos amigos para comer surgen ciertas discrepancias sobre si "arroz o fideos" y es que a algunos no les gusta el arroz y otros no pueden comer pasta. A mí me gustan ambas opciones, pero la fideuá con costilla... ¡Alucinante!

    Además, esta receta es de ésas a las que yo llamo platos para compartir, porque se hacen pensando en que la comerán muchas personas y porque se disfruta en una mesa llena de gente, incluso directamente del caldero y con una cuchara, o, ahora que gozamos de una maravilloso y soleado tiempo, de pie al aire libre. Los platos para compartir como esta fideuá son platos con alma. Si preparan recetas similares me entenderán y, si no, ya pueden estar intentándolo.

    Dispongan una mesa grande con ensaladas de pimientos de colores cortados en tiras y cebolla roja aliñadas con el mejor aceite de oliva virgen extra que tengan en casa, un poquito de buen vinagre de jerez y sal gruesa. Llenen fuentes con fruta de temporada, jarras de agua fresca y de vino y repartan pan del bueno para que sus comensales puedan empujar los fideos con él.¡Y rebañar!
    Es una receta sin complicaciones, pero siempre efectiva y festiva. Si eres de las personas que no logran encontrarle el punto al arroz, esta fideuá te lanzará al estrellato. ¡Palabrita!
    Sano y de rechupete...

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  • 08/13/13--12:43: Bocados de pera y jengibre
  • Cuando vives en una isla abrupta como es Gran Canaria, debes asumir que los señores meteorólogos no suelen atinar el tiempo que va a hacer... ¡en cada uno de sus rincones! Y es que, aunque digan y redigan que estamos en alerta naranja por temperaturas elevadísimas, éstas son altas en las medianías y sur de la Isla; pero, en la cornisa norte, estamos estupendamente. ¡Qué suerte disfrutar de los vientos alisios y de la bendita panza de burro! Hasta me permito el lujo de encender el horno para preparar estos riquísimos bocaditos.
    Sí, sí... Puedes llamarlos magdalenas o muffins. Pero como son chiquitines y no tienen los clásicos copetes de las magdalenas, pues yo he preferido llamarlos "bocados" y están para cerrar los ojos y levitar. Son de textura húmeda, casi como un cake en miniatura, y su sabor a pera es suave, pero con carácter por el toque de jengibre fresco. Y, por lo que he visto por la red, hay más personas interesadas en esta combinación pera-jengibre, como en este ejemplo que he encontrado en el blog Dulces bocaditos.
    ¿Han visto qué cucada de dulcito?Es fácil, es ligero, es sano y está buenísimo, así que, aunque seas como yo, perezos@ para ponerte manos a la masa con pasteles y recetas dulces, prueba y haz una buena tanda de estos bocaditos. 
    Con las cantidades que he señalado en la receta puedes hacer 18-20 bocaditos. Los metes en un tarro hermético o en una lata y, si puedes resistirte, estos dulcitos te darán para unas cuantas meriendas.
    Las peras que yo he empleado son de la finca de mis padres, así que imaginen el gusto tan estupendo que han dado a estos minipastelitos. La verdad es que soy incapaz de reconocer la variedad, pero es una pera de carne prieta, casi como las perillas de San Juan, pero es algo más grande y de pulpa más prieta. Además, su textura no tiene ese granillo tan grueso de algunas otras variedades. En cualquier caso, utiliza la pera que más te guste o la que tengas en tu frutero. Lo ideal es que no sea demasiado acuosa, pero tampoco pasa nada porque lo sea.
    Yo he utilizado moldes de Pyrex, unos ondulados y más estrechos y otros lisos y más típicos de magdalenas que amablemente me ha regalado esta marca para que los pruebe. Y son geniales, la verdad...

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    ¡Cuántas ganas tenía de traerles una receta con la quinúa o quinoa! ¿La han probado? ¿Conocen las extraordinarias propiedades de este pequeño grano que nos viene de América del Sur? 
    La quinúa, que es como la llaman en Bolivia y en Perú, sus principales productores y consumidores, es un pseudocereal de impresionantes propiedades. Digo que es un pseudocereal, porque no es realmente un cereal, sino la semilla de una planta de la misma familia que las acelgas o las espinacas. Y, además, es una planta preciosa. A diferencia de los granos (cereales y legumbres), la quinoa es uno de los pocos alimentos vegetales que contiene todos los aminoácidos esenciales para la formación de nuevas proteínas. Es decir que la quinoa posee proteínas de alto valor biológico. Es un super alimento que durante siglos ayudó a la población del Altiplano Andino (Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia, Chile y Argentina) a sobrevivir. Hasta que los conquistadores españoles decidieron que cultivar la papa (patata) o el millo (maíz) era más productivo e interesante. En fin... Sin comentarios.
    No voy a entrar a relatarles las innumerables propiedades de esta maravillosa planta, como que es un alimento apto para todo el mundo, incluso para los diabéticos o quienes tienen intolerancia a los hidratos de carbono, dado que sus carbohidratos son de lenta absorción. Además, ayuda en el tratamiento del colesterol malo, de la hipertensión o de las enfermedades vasculares. Y como estamos con la bobería de hacer dieta para que nos quede mejor el bikini, comentarles que la quinoa es muy saciante, por lo que es muy recomendable en las dietas para el control del peso

    En vez de contarles una a una las cualidades de este "cereal madre", como le llamaban los incas, prefiero hacerles leer un poquito, que siempre viene bien, y poner a su alcance un buen montón de estupendas webs como todas las que hay enlazadas en este post. ¡No dejen de leerlas! No obstante, quiero destacar esta web por una idea que me ha parecido importante reseñar expresamente. Bolivia no da abasto para cubrir las necesidades que tienen sus nacionales de este grano o pseudocereal. ¿Saben por qué? Porque se ha puesto de moda y es más rentable para quienes lo producen exportarlo a Europa, por ejemplo, que permitir a los bolivianos que sigan comiéndolo como siempre han venido haciéndolo. Y para dar el último bofetón, les han subido los precios de modo que una gran parte de la población no puede acceder a comer su quinúa.¡Qué injusto! Me he planteado dejar de comprarla. ¿A alguien se le ocurre o ha escuchado alguna otra posibilidad? ¡Qué asco de mundo! Pan para hoy y hambre para mañana.
    Para quienes arruguen la nariz cada vez que oyen hablar de cosas "nuevas", decirles que se parece mucho al arroz, tanto en su preparación como en su textura. Personalmente encuentro la quinoa muy agradable al paladar, especialmente en platos fríos. Pero he leído que en Bolivia o Perú la comen hasta en forma de dulces. ¡Y con chocolate! No puedo perderme esa delicatessen. ¡Voy a tener que probarla con ese oscuro manjar!

    Abran sus mentes y no piensen mirándose el ombligo. El mundo es muy grande y delicias las hay por todas partes. Hoy han visto la quinúa... Pero hay mucho más allende los mares. ¡Palabrita de Sano y de rechupete!



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    Septiembre... Un mes precioso, con una luz realmente especial y todo a pesar de que se acaba el verano, comienza el cole y la rutina se adueña de nuestro día a día. ¡Un mes luchador! Déjame que te cuente un par de cosillas y que queden entre tú y yo...
    ¿Recuerdan la serie de T.V. "Verano Azul"? Yo nunca entendí la tristeza que embargaba a los protagonistas cuando regresaban a casa, ni el cambio que daba el pueblo cuando iban terminando las vacaciones y me chocaba aquello de "veranear". ¡Y me mataba de aburrimiento la canción que ponía punto final a la serie! Aquel "El final del verano" del Dúo Dinámico era, para mí, todo un misterio. Les parecerá una tontería, pero no comprendí, ni le di más vueltas a todo esto, hasta muchos años más tarde, al pasear por Ciutadella de Menorca, en pleno mes de febrero y vi asombrada calles y calles de locales cerrados cuyos escaparates estaban pintados de blanco. Fue todo un shock y, en ese momento... I understood everything. En otros lugares, ¡el verano acababa en agosto! ¡Y yo sin saberlo! Esa mecánica de las cosas no tiene lugar en Gran Canaria. El verano no termina en agosto, sino que sigue más allá...  Las heladerías están abiertas en diciembre, los chiringuitos de playa no cuelgan carteles de "nos vemos el próximo verano" y las hamacas siguen viéndose sobre la arena de las playas. En mi tierra, el sol luce todo el año y no veraneamos porque tenemos la fortuna de poder tumbarnos al sol, en alguna parte de la Isla y en cualquier momento del año.
    La segunda cosa que quería contarte es que mañana mismo comienzo mi andadura profesional en otra compañía. Voy a estar un poco liadilla mientras me pongo las pilas y me adapto. Estoy muy contenta con el cambio porque me encantan los cambios, pero, al tiempo, siento hormiguillas en el estómago. Septiembre trae novedades a mi vida y las acepto con una sonrisa en los labios. Espero que me desees suerte.
    Y después de toda esta perorata que te he soltado, te traigo una receta maravillosa que tienes que probar: un pastel de calabacín con un relleno que hará las delicias del comensal más exigente. Puedo decirte con total seguridad que es el mejor pastel salado que he hecho y comido en mi vida y mira que mi madre y mi tía Mercedes hacen unas quiches excelentes. Es distinto y merece la pena que te leas la receta y la pongas en práctica. No exagero. La textura es sublime, tanto la de la masa (receta de mi madre, insuperable y sin punto de comparación a las compradas en el super) como la del relleno. Serás la reina del mambo si llevas esta preciosidad a un picnic y la colocas sobre una mesa al aire libre. Incluso los antivegetales tendrán que felicitarte. ¿Que no me crees? Hazla y me cuentas.

    Yo vi esta receta en Le Petit Chat Rose y ella en otro blog... Tú seguramente lo habrás visto en algún otro blog antes de recalar en Sano y de rechupete. Si es así, es una señal del universo que te grita: ¡¡¡Haz este pastel ya!!!!! He introducido algunas variaciones, tanto en la masa, como en el propio relleno. Tú puedes hacer lo mismo. 
    Si no quieres hacer la masa, puedes usar una brisa comprada, pero te aseguro que te pierdes una parte importante de este pastel, pero siempre tienes esa opción.

    Amig@ míos... Feliz retorno a casa. Feliz septiembre.


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    ¡Tres semanas sin publicar! Sí, ya sé que es mucho tiempo, pero es lo que toca. Cuando terminaba de trabajar y, después de cenar, me sentaba en el sofá, con el portátil sobre las piernas, les puedo asegurar que no tenía ganas, ni energías, para ponerme a redactar una entrada para el blog. ¡Si hasta amigos me han enviado mensajes al móvil para saber si me pasaba algo! Pues no, no me pasa nada, salvo la falta de tiempo. He estado adaptándome a la nueva compañía y, además, me he metido en un fregado de actualización del salón (sofá nuevo y estupendísimo, cortinas monísimas...). Sí, sí... ¡Éramos pocos y parió la abuela! Espero que en las próximas semanas todo se vaya recolocando, incluidos mis pensamientos, que no hacen más que ir y venir. ¡Caos mental! 

    Mientras eso va sucediendo, les dejo con una receta deliciosa, para el comienzo del otoño... Fall begins! I love it.
    Se trata de un plato de ésos que el estómago pide cuando llegas de trabajar, cansad@ y con pocas ganas de cocinar. De los que preparas casi completo el día anterior y, cuando llegas a casa, sólo tienes que hervir la pasta y poner la mesa. Calentito y con una buena ensalada de tomate y alguna fruta, es un menú perfecto para la vuelta a la rutina. En mi casa, esta clase de platos es un habitual, porque queremos comer bien, pero sin que la cocina se convierta en una pesadez que te amarre horas y horas. ¿Te animas a probarlo?
    Estoy segura de que este plato gustará mucho en tu casa, por lo sencillo y suave que es. Puedes hacerlo con la carne que más te guste, sea ternera, cerdo, cordero, pollo... Incluso con pescado blanco o azul. Y si ya le añades unas setitas ahora que seguramente en algunas zonas ya empiezan a aparecer, será una comida gloriosa.
    Prêt-à-manger! 

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    Se fue julio, agosto, septiembre y octubre ha aparecido ante nosotros sin demasiadas diferencias climatológicas. A pesar de que estamos en otoño, en las Islas Canarias continúa haciendo un calor que hace que no tengamos muchas ganas de encender el horno, pero ésta que les escribe tiene espíritu para hacerlo. ¡Ja! Eso sí, espíritu para darle caña al horno, pero nada a las teclas del ordenador para preparar posts que ustedes puedan leer. Llega la noche, cuando normalmente me pongo a escribir, y voy arrastrándome al sofá... El ritmo de trabajo está haciendo mella en mí, pero atisbo, en el horizonte, un ligero destello de tranquilidad y sosiego. Habrá que seguir esperando un poco más.
    Espero, igualmente, que disculpen que no les visite demasiado. O nada. Veo muchos posts, muchas recetas, pero por encima y sólo algunas logran que baje mis pies al suelo y doblegan mi voluntad. Cuando tengo los ingredientes, un ratito tranquila en casa y esa receta pasa ante mis ojos coqueta, sencilla y al galope se produce el milagro y consigo dedicar unos instantes a algo que no sea trabajo o responsabilidades. En este caso, y no sin unas ciertas dosis de tuneo, he intentado cocinar el Polpettone genovese de mi estimado Carlos Dube, autor de Mercado Calabajío. ¡Cuánto se aprende paseando por esa estupenda casa que es su blog! Les invito a que vayan a ese magnífico lugar gastronómico, donde lo cultural y lo placentero se entremezclan con una capacidad pedagógica sin límites. Y, además, por qué no decirlo, Carlos Dube es un encanto de hombre. Carlos, ya sabes que yo a todo lo que veo y me gusta le doy una vuelta de tuerca y lo adapto a lo que tengo en casa o simplemente a lo que me apetece más en ese momento. Seguro que sabrás encontrarle la gracia a mi adaptación de tu polpettone genovese

    Por cierto, ¿saben qué significa "polpettone"? Polpetto, en italiano, es un pulpo pequeño. Polpettone es un pastel de carne que se hace como un rollo gigante, amasado y alargado, enharinado, frito y luego horneado. ¿Cómo se les queda el cuerpo? Pero, el polpettone que nos mostró Carlos Dube, es más delicado, hecho con verduras y más elegante a mi modo de ver. Es el polpettone genovese. Les aconsejo prepararlo. Está riquísimo.
    La receta es muy sencilla. No hay que hacer nada demasiado complicado o que nos vaya a llevar mucho tiempo. Verán qué cosa más simple y efectiva. Eso sí... Vean la receta de Carlos Dube y fíjense que yo he introducido unas cuantas variantes.
    Este pastel de verduras o polpettone genovese es ideal para llevar en tupper al trabajo, a un picnic o tener preparado en casa cuando llegamos del trabajo. Puede servir de primer plato, de acompañamiento de una carne o pescado o comerlo de plato principal acompañado de una buena ensalada de tomates. 

    La costra del pan y el queso rallados crea un contraste de texturas delicioso y, si tienes niños, creo que puede ser una opción sensacional para que coman verduras y comiencen a apreciarlas. Nosotros lo repetiremos con otros ingredientes. Nos quedamos con ganas de más.
    Pasen una estupenda tarde de domingo. ¡Nos vemos!

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    En casa adoramos los arroces, en todas sus versiones y preparados a la manera de cualquier país, y los frutos secos. Conjugándolos se logran combinaciones maravillosas y platos completísimos, como este pilaf que lleva nueces y pasas, así como unos aromáticos trozos de manga y está servido sobre un lecho de crujientes hojas de lechugas.
    Si me gustan los frutos secos en general, puedo decir, a modo particular, que los de Borges me gustan aún más. ¿Y a qué viene esto? A que Borges está lanzando una campaña promocionando sus estupendos productos y, por suerte, me envió hace un par de semanas un paquete que contenía almendras y nueces peladas, manices (cacahuetes para la mayoría de ustedes), pistachos, pasas sin pepitas y coco rallado, así como un precioso delantal con mi nick bloguero y una cuchara que es una báscula (de lo más curiosa y a la que le voy a sacar mucho partido). Los manices desaparecieron en una jornada playera y tengo que decir que fueron los mejores manices pelados que he comido. En su punto de sal y bien gorditos. ¡Y sin nada de pielecillas! No es peloteo hacia Borges... De verdad que estaban de vicio.

    Sobre los pistachos, decirles que están deliciosos. Me quedan unos poquitos aún y quiero hacer unos biscotti con ellos. Las nueces son una maravilla, porque están muy enteras y saben a frescas y las pasas son tiernas y de un dulzor suave y natural. 

    Yo he preparado un plato salado con toques dulces, porque los arroces tipo pilaf nos gustan mucho a Marc y a mí, pero ustedes tienen cientos de combinaciones para introducir los frutos secos en sus platos diarios; desde un cake de pasas, pasando por un pan de nueces o unos muffins de coco y chocolate, hasta un pollo con almendras. Los frutos secos dan mucho juego en nuestras comidas diarias y están llenos de nutrientes: ácidos grasos omega-3, muchísimos minerales y vitaminas. Si no se extralimitan en las cantidades que comen, sus calorías no tienen por qué perjudicar la línea. Háganme caso y coman 5-6 almendras cada día ó 2-3 nueces, pues mejorarán sus huesos, la piel, el cerebro...
    He realizado este post conforme al código de confianza C4C

    A tener en cuenta:
    - La manga y el mango son la misma fruta, pero, en Canarias, las distinguimos, llamando manga a la fruta de mayor tamaño y con una pulpa con muchas menos hebras que el mango, que es más pequeño y aromático.
    - Las especias libanesas consisten en una mezcla de 7 especias, a saber: pimienta negra, de Jamaica, nuez moscada, canela, clavo, cilantro y jengibre en polvo. Es muy aromática y estupenda para el arroz, cous cous y platos similares. Yo la compro en mi puesto de especias en el Mercado Central de Las Palmas de Gran Canaria, pero seguramente podrás encontrarla en algunos herbolarios, puestos y tiendas árabes, etc. 

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