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Por Laube
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    Adoro la pizza. Eso sí, la pizza debe estar bien hecha, crujiente y sin nada de agua.¿Por qué digo esto...? Porque cuando como la pizza en la calle, siempre la pido con vegetales y si me ponen alguno de los ingredientes de lata me dan sofocos y me entra el berrinche. Detesto que me pongan cualquier verdura de lata en la pizza. La humedece y estropea por completo y en algunos sitios parece que no se quieren enterar. Yo quiero mi pizza así...
    En ocasiones anteriores he publicado mi masa de pizza ideal, pero, esta vez he acudido a uno de mis libros de gastronomía preferidos: Culinaria Italia

    Cada día que pasa me gusta más y más la cocina italiana, porque es completísima y variada, muy saludable, colorida y deliciosa. Y es necesario que abandonemos de una vez esos tópicos que se empeñan en señalar que Italia es sólo pasta y pizza, porque les puedo asegurar que es mucho más. La gastronomía italiana está repleta de hermosos vegetales, legumbres, pescados, carnes, setas, embutidos, quesos y, claro que sí, pastas, arroces, pizzas...¿Y saben lo que más me gusta de la Italia culinaria? Que aman cocinar y comer, por lo que toda su cocina está barnizada con mucho placer sensorial y eso se nota.

    La receta que les voy a mostrar recoge la masa de pizza tal cual aparece en el libro mencionado anteriormente, pero los ingredientes que le dan sabor son de cosecha propia. De hecho, ésta es mi pizza favorita: con salsa de carne, verduras maravillosas y llenas de color, así como buen queso de mi tierra.  

    Receta de pizza con salsa de carne y verduras

    INGREDIENTES

    A) Masa de pizza:

    • 500 g de harina de trigo
    • 125 ml de agua templada
    • ½ cucharadita de sal marina
    • 10 g de levadura seca
    • aceite de oliva (para pincelar un poco la bandeja de hornear)
    • harina para estirar y amasar

    B) Ingredientes de la pizza:

    • masa de pizza
    • 300 g de carne de ternera muy picada
    • pimiento rojo cortado en tiras
    • calabacín laminado
    • cebolla morada en ruedas
    • queso rallado (emmental y majorero curado)
    • orégano
    • sal marina
    • 1 chile rojo finamente laminado.
    ELABORACIÓN

    A) Hacer la masa de la pizza: 1º) Hacer una masa madre: disolver la levadura en un poco de agua. Añadir 2-3 cucharadas de harina y remover hasta conseguir una masa homogénea. Cubrir con un paño y dejar levar 30 minutos. 2º) Tamizar el resto de la harina y mezclar con la masa madre. Añadir un poco de sal y amasar hasta lograr que esta masa sea elástica. Incorporar el agua restante poco a poco y seguir amasando unos 10 minutos más, tras los cuales la masa deberá estar blandita y elástica. 3º) Cortar la bola de masa en 4 partes, espolvorear harina, taparlas con un paño y dejar que leven unas 2 horas. 4º) Estirar cada bola de masa con el rodillo hasta que quede 0,5 cm de grosor. Pincelar ligeramente las bandejas del horno y colocar las masas estiradas.

    B) Preparar la salsa de carne: 1º) Cocinar la carne con un poquito de sal. Añadir la passata y mezclar bien.

    C) Montar la pizza: 1º) Repartir la salsa de carne por la base de la pizza. 2º) Añadir el queso 3º) Distribuir las láminas de calabacín, encima el pimiento rojo en tiras y la cebolla morada. 4º) Si se quiere un extra de queso, se puede añadir más al final y por encima de todo. 5º) Hornear a muy alta temperatura (250-300ºC) de 15 a 20 minutos y hasta que la masa esté crujiente y el queso se haya derretido completamente. 6º) Sacar la pizza del horno, añadir 4-5 ruedecitas de chile y espolvorear el orégano. 

    A tener en cuenta

    - Con esas cantidades salen 4 pizzas. Si quieres más o menos, amplía o reduce proporcionalmente las cantidades.
    - Si ves que te queda un poco seca la masa, ve añadiendo cucharadas de agua poco a poco. Cuidado, porque si te pasas, tendrás que añadir más harina y, en consecuencia, más levadura. 
    - En casa nos gusta que las verduras estén crujientes, pero si tú las prefieres más blanditas, saltéalas unos minutos en la sartén antes de colocarlas sobre la masa.
    - Hay quien prefiere poner el queso sobre los ingredientes de la pizza, para cubrir. A nosotros nos gusta que las verduras y otros ingredientes se vean por encima y queden adheridos al queso. Sin embargo, si hay algún ingrediente delicado, mejor cubrirlo de queso o añadirlo casi al final del horneado. 
    - Hay quien añade al final un chorreón de buen aceite de oliva. Yo no lo hago, pues el queso le añade grasa y le da suficiente sabor.
    El molde de la pizza es por cortesía de Pyrex España, ideal si quieres que las pizzas te queden crujientes.

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  • 09/16/14--12:37: Toad-in-the-hole vegetariano
  • Sí, vegetariano... Sé que los puristas gastronómicos van a echarse las manos a la cabeza, pero, sinceramente, me da igual, porque creo que ésta es una manera maravillosa de preparar un toad-in-the-hole o, si lo preferimos, un pastel salado
    La primera vez que escuché hablar de un toad-in-the-hole fue en un programa de cocina que me gusta mucho y que protagonizan dos hermanos británicos. The Fabulous Baker Brothers, así se llama el programa, trata sobre unos retos que se marcan dos hermanos, uno carnicero y otro panadero. ¡Me encanta el programa! Me divierte una barbaridad y se aprende mucho, tanto de cocina británica en general, como del idioma inglés, cosa que me viene muy bien. Si no sabes de qué programa hablo, ya estás tardando en ir a ver.

    Conocía este plato del recetario británico, incluso llevaba un par de años viéndolo en un libro de cocina que se llama "Patatas y verduras", de la Editorial Parragon, y que me costó una cantidad ridícula para todo el uso que le he dado. Decir, además, que fue uno de los primeros libros de cocina que me enganchó de verdad y que me mostró que yo podía cocinar todo lo que me propusiera y eso no tiene precio, ¿no creen?
    Eltoad-in-the-hole es, tradicionalmente, un plato que contiene una masa y un relleno de carne de cerdo, generalmente salchichas. Realmente debe estar buenísimo, pero en casa no nos gustan las salchichas demasiado. Un poco, sí, pero para hacer un pastel de esta clase... ¡Va a ser que no! Por eso, cuando surgió la oportunidad de hacerlo vegetariano, me entusiasmé. Creo que el toad-in-the-hole gana muchísimos enteros hecho con verduras. Y ya lo imagino con setas cuando empecemos a recolectarlas... ¡Madre mía! ¡Otoño ven a mi!

    Y es bonito el nombre... Toad-in-the-hole significa literalmente "sapo en el agujero" y no... No es eso lo que me gusta. Me gusta la sonoridad de la expresión, porque los sapos no me gustan en absoluto. Bueno, me dejo de rollos y voy a lo que manda: la receta.

    Receta de Toad-in-the-hole vegetariano

    INGREDIENTES:

    a) Masa:
    • 100 g de harina de trigo normal
    • 2 huevos batidos
    • 200 ml de leche
    • 2 cucharadas de mostaza tipo antigua
    • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
    • un pizco de sal marina gruesa

    b) Relleno:
    • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
    • 4 dientes de ajo chafados un poco (con su piel)
    • 1 cebolla pelada y cortada en 8 trozos
    • 2 zanahorias peladas y cortadas longitudinalmente
    • 1 trozo de pimiento rojo cortado longitudinalmente
    • 1 calabacín cortado longitudinalmente
    • un manojito de habichuelas (judías verdes) ya guisadas
    • 7-8 tomates cherries
    • 1 cucharada de mostaza tipo antigua
    • 1 cucharada de hierbas secas (tomillo, orégano y romero)
    • sal marina gruesa
    • pimienta negra molida

    ELABORACIÓN:

    1º) Preparar la pasta: mezclar en el vaso americano todos los ingredientes, salvo el aceite. Batirlo todo 1 minuto y dejar reposar unos 20 minutos.

    2º) Meter en el horno a 200ºC la bandeja o fuente donde vayamos a hacer nuestro pastel salado, pintada con las 2 cucharadas de aceite.

    3º) Relleno: Calentar el aceite en una sartén y saltear los ajos chafados y la cebolla durante unos minutos a fuego fuerte. Incorporar los trozos de zanahoria, luego los trozos de pimiento y, finalmente, los de calabacín. Añadir las habichuelas y los cherries, salpimentar, incorporar la mostaza y las hierbas secas. Remover 1 minuto y apagar el fuego.

    4º) Sacar del horno la fuente donde se va a preparar el pastel y verter la mezcla de la pasta. Seguidamente, disponer las verduras sobre la pasta, dejando 1 cm del perímetro libre.

    5º) Hornear unos 30-35 minutos a 190ºC o hasta que la masa haya subido, cuajado y esté doradita.

    6º) Servir inmediatamente

    A tener en cuenta:

    - El aceite y la fuente o bandeja donde vayamos a hacer nuestro toad-in-the-hole debe estar muy caliente. De ese modo, al verter la pasta, ésta empieza a cocerse y crecer desde ese mismo instante. Fue lo que más me llamó la atención de esta especie de pastel. Es realmente sorprendente y hace que la masa quede muy rica y apetecible; se mezcle con los ingredientes del relleno, por un lado, pero, por otro, crezca como una carcasa de pan.

    - Yo pienso hacerlo con setas en cuanto empiece la temporada, pero también voy a probarlo con taquitos de carne de cerdo, tipo el raxo gallego. ¿Por qué no? 

    - El toque de la mostaza es estupendo. No sabe a mostaza, pero le da carácter al plato. No la suprimas.

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    Primera receta del otoño, que acaba de entrar sigiloso y casi sin que, al menos en las Islas Canarias, nos hayamos percatado. Ya sé que las ciruelas son muy veraniegas. Lo sé. Pero entre una cosa y otra, no había tenido tiempo (ni ganas, para qué mentir) de subir la receta. 
    Aviso a navegantes: si lo pruebas, estarás perdid@. ¡Menuda golosina! He decirles que desconocía que se pudiera hacer conserva de ciruelas, pero, tomándome un café con mi querida Irmina, de El Zurrón de los postres, le conté que las ciruelas me salían por los ojos y ella me dijo que todo era posible en el mundo dulce. Y dicho y hecho. Conserva de ciruelas en un abrir y cerrar de ojos. 
    En la finca que mis padres tienen en las Medianías de Gran Canaria se dan muy bien los cítricos (especialmente naranjas y mandarinas), los aguacates que empezaremos a recolectar en un par de meses y las ciruelas, especialmente las rojas y las negras. Fíjense en el tamaño de la preciosa ciruela que tengo en la mano. Es casi como una manzana, jugosa, dulce y ácida al tiempo... ¿Les apetece un mordisquito?
    La receta es muy sencilla. Me la prestó Irmina, aunque yo la varié mínimamente, así que pueden, si quieren, mirarla en El Zurrón de los postres. Yo hice dulce de ciruelas con unos 3 kg de fruta, pero voy a reducir las cantidades para presentar mejor la receta.

    Dulce de ciruelas
    INGREDIENTES:

    - 1 Kg de pulpa de ciruelas limpias, cortadas a la mitad y deshuesadas.
    - 700 g de azúcar

    ELABORACIÓN:

    1ª) Colocar la fruta en un caldero, mejor bajo y ancho que alto y estrecho, para facilitar la evaporación del agua de la fruta y la más rápida concentración de los azúcares que trae consigo que espese más rápidamente.

    2º) Napar con el azúcar y dejar reposar 30-40 minutos.

    3º) Cocer a fuego medio hasta que la fruta esté blanda y la mezcla sea una especie de melaza con tropezones.

    4º) Triturar al punto que se desee.

    5º) Volver a cocer a fuego medio-bajo, removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue al fondo. Cuando veamos que nos cuesta remover por la resistencia que ofrece la mezcla por efecto de haber espesado, lo retiraremos del fuego.

    6º) Verter en caliente en los recipientes donde vayamos a guardar nuestra conserva, que sean lo más herméticos posible. Dejar los envases sin tapar hasta que nuestro dulce de ciruelas se haya enfriado completamente, así como haya endurecido su textura al punto de poderse cortar.
      A tener en cuenta:
      • La proporción que utiliza Irmina es la siguiente:
        1 kg de pulpa de fruta.................................................. 750 g de azúcar
      • En varios libros/recetarios de cocina que he consultado indican que para hacer dulce o conserva de ciruela es necesario que por cada kg de pulpa de fruta la proporción de azúcar ha de estar entre los 500 y 750 g. ¿Por qué? Porque, por debajo de 500 g no espesaría y no se conservaría un tiempo razonable y, por encima de 750 g, parece ser que el azúcar cristalizaría más de lo aconsejable y el resultado al paladar no sería fino y sí excesivamente dulce.
      • La proporción que yo utilicé es la siguiente:
          1 kg de pulpa de fruta................................................ 700 g de azúcar
      • Cuando empecé a hacer el dulce de ciruelas empleé sólo unos 550 g de azúcar y observé que iba a costarle muchísimo espesar, porque yo tenía mucha fruta en el caldero, lo que haría que tardase más tiempo en evaporar el agua. Por esto, corregí la cantidad de azúcar y distribuí la mezcla en 2 calderos u ollas. Aún así, se puede apreciar que mi conserva no es muy dura y sí bastante cremosa. Si le hubiera puesto más azúcar, en casa no hubiera gustado y de esta manera conserva el toque de acidez original de la ciruela. En cualquier caso, te he facilitado 3 métodos de buscar la proporción fruta-azúcar. Elige el que prefieras o más te convenga.
      • Es importante no tapar los recipientes en los que vamos a guardar nuestra conserva hasta que ésta esté completamente fría.
      • El dulce de ciruelas se conserva bastante bien fuera de la nevera si el recipiente es hermético. Si no lo es, yo te aconsejo que lo lleves a la nevera. De una bloguera gallega, Nenalinda, del blog Siguiendo a Nenalinda, aprendí que es genial conservar los trozos de dulce de membrillo envueltos en papel film en el congelador, así que ésta es mi recomendación: envuelve los bloques de dulce de ciruela en papel film plástico y mételos en el congelador. Lo podrás utilizar sin problema en cualquier momento, dado que la cantidad de azúcar que lleva hace imposible su congelación, pero sí lo mantiene en perfectas condiciones de conservación.
    En casi todas las recetas que llevan medidas, suelo usar los Kitchen Lab de Pyrex. Lo puedes ver sobre estas líneas. Este vaso medidor lo tengo por cortesía de Pyrex España.

    En fin, como pueden ver, es una receta muy sencilla y, si son amantes de las conservas caseras, el dulce de ciruelas se encaramará a la cima de sus preferidos. A nosotros nos encanta con queso y un poco de pan y también en ensaladas de hoja verde cortado a trocitos. ¿Y a ti cómo te gusta...? ¿Tienes tus propios trucos para hacer conservas? ¿Me los cuentas?


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    El otoño ha llegado sólo en el calendario, porque en las Islas Canarias tenemos un tiempo espectacular. Por eso, aún nos siguen apeteciendo ensaladas y aliños de toda clase y, como no, de legumbres. Hoy es el turno de las judías o alubias, si en tu zona las llaman así.
    Es más frecuente hacer esta clase de ensaladas con judías blancas que con oscuras, pero, te aconsejo que abras tu mente y las pruebes, porque el sabor que tienen y lo mantecosas que son van genial con los aliños frescos y de aromas cítricos. El chile amarillo, la lima y el vinagre de miel son un trío perfecto y cuando le añades el cilantro fresco es una combinación refrescante a más no poder.
    Aliño de judías "canela"
    INGREDIENTES:

    • 250 g de judías canela
    • para guisarlas: 1 tomate, un trozo de pimiento verde, ½ cebolla, hoja de laurel, sal gruesa.
    • 1 tomate grande
    • un trozo de pimiento rojo
    • 1 cebolla roja mediana
    • 1 chile amarillo
    • para el aliño: 6 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra, 4 cucharadas soperas de vinagre de miel, el zumo de 1 lima y un poco de su ralladura, 1 cucharadita de mostaza antigua, comino en polvo, sal fina, hojas de cilantro fresco.

    ELABORACIÓN:

    1º) Poner las judías en remojo en agua fría y sin sal unas 12 horas antes.

    2º) Escurrir las judías del agua del remojo. Colocarlas en una olla, añadir un tomate, el trozo de pimiento verde, la hoja de laurel y cubrirlas con agua fría (sólo cubrirlas). Cocerlas a fuego medio -bajo durante unos 35-45 minutos o hasta que estén tiernas pero completamente enteras. A mí me bastaron 35 minutos para alcanzar el punto que me gusta para hacer esta ensalada. No olvides echar la sal a mitad de la cocción.

    3º) Escurrirlas completamente y pasarlas por agua fría para cortar la cocción. Colocar las judías en una fuente amplia. Reservar.

    4º) Cortar el tomate, el pimiento y la cebolla en brunoise. Cortar el chile amarillo en ruedecitas finas. Añadir las verduras cortadas a las judías.

    5º) Preparar el aliño: mezclar el aceite, el vinagre, la mostaza, el zumo de lima, su ralladura, un pizco de sal (muy poquita) y el comino y emulsionar bien.

    6º) Verter el aliño sobre las judías y verduras, añadir las hojitas de cilantro y remover con cuidado. Rectificar de sal si hiciera falta. Llevar a la nevera.

    7º) Servir cuando esté fresca.
    Recipiente de cerámica apto para horno y vitro cortesía de Pyrex. Es genial para presentar los platos en la mesa. 

    A tener en cuenta:
    - Si tienes un proceso de cocción de las legumbres que te va bien y es distinto al que yo he descrito en esta receta, usa tu sistema. Muchos caminos llevan al mismo destino. Hay quien corta la cocción varias veces añadiendo un vaso de agua fría y es perfectamente válido, aunque a mí me va bien para hacer las judías enteritas el que acabo de describir.
    - Si no tienes lima, o no te gusta, usa limón, pero no elimines el toque cítrico, porque es lo mejor de la receta, lo que la hace fresca y diferente.

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  • 10/02/14--22:00: Queque de otoño (fall cake)
  • Aún no debería estar encendiendo el horno, porque hace calor, pero, me apetecía regalar un estupendo bizcocho a un amigo que cumplía años y a quien sé que siempre gustan mis caprichos dulces. Y es que... ¿A quién no le gusta un buen bizcocho, jugoso y sabroso, acompañado por un café aromático o un suave té? Yo no me resisto, al menos, a un cachito.
    Lo he explicado en alguna otra ocasión, pero como veo que me siguen preguntando por la palabra "queque", la vuelvo a explicar sin problemas y es que es tan linda, ¿verdad?

    En Gran Canaria (en Tenerife sé que lo llaman "bizcochón") y en otras zonas de Latinoamérica (por ejemplo, Perú, Chile...) usamos la palabra "queque", en vez de "bizcocho". Sí, es lo mismo, pero aquí los llamamos queques. "Queque" es la deformación vocal de "caque" que no es más que la pronunciación castellanizada del vocablo inglés "cake". Los británicos pronuncian "keIk" y nosotros, tan chulos, hemos decidido llamar a esas masas esponjosas y dulzonas "queques". Así, sin más. En Canarias esto mismo ha pasado con otras palabras; pero bueno, eso serán otras historias.
    Este queque, bizcocho, cake o como lo queramos llamar está delicioso. Es muy suave de sabor y muy jugoso de textura. No es un bizcocho seco, sino que tiene enjundia; digámoslo así.

    Es otoñal porque no es un queque ligero y esponjoso, sino consistente. Además, lleva manzana, nueces, coco rallado, pasas... Está bueno, bueno. Hazme caso y pruébalo. Imagina que lo haces un viernes por la tarde, incluso el sábado. Imagina amanecer al día siguiente y disponer de este queque, reposado, para desayunar. ¿No me digas que no te apetecería ver esta bandejita sobre la cama y desayunar sin prisas un sábado o domingo por la mañana? Un café bien aromático o un té rojo caliente son sus parejas perfectas, pero también un zumito de naranja o un batido de frutas de temporada. ¿No se te hace agua la boca...?
    Queque de otoño

    INGREDIENTES(para 2 moldes rectangulares medianos):
    • 7 huevos medianos
    • 240 g de azúcar
    • 120 g de manteca cocida de vaca (gallega y sin conservantes ni colorantes)
    • 350 g de harina (½ de trigo normal y ½ de repostería)
    • 17 g de levadura eco en polvo
    • 3 manzanas medianas peladas y hechas puré
    • el zumo de 1 limón
    • 100 g de coco rallado
    • un puñado de nueces troceadas
    • un pizco de sal marina fina
    • chocolate blanco
    • pasas
    ELABORACIÓN:

    1º) Batir los huevos con un poco de sal durante unos minutos. Añadir el azúcar y batir con fuerza hasta que la mezcla se vuelva blanquecina y espesa.

    2º) Incorporar la manteca fundida, pero fría. Mezclar bien, pero con cuidado para que la mezcla no se baje demasiado.

    3º) Añadir el puré de manzana y el zumo de limón y mezclar.

    4º) Tamizar la harina y la levadura y añadirlas, cuidando de que no queden grumos.

    5º) Añadir el coco rallado y mezclar.

    6º) Finalmente, añadir las nueces ligeramente espolvoreadas con harina y remover ligeramente.

    7º) Verter la ½ de la mezcla en un molde y la otra ½ en otro, ambos forrados con papel de hornear. Hornear 45 minutos a 170ºC, los primeros 20 minutos con el calor sólo abajo y, el tiempo restante, con el calor arriba y abajo pero sin aire.

    8º) Dejar enfriar un poco antes de desmoldar.

    9º) Fundir el chocolate blanco y dibujar unas líneas sobre el queque. Mientras está aún caliente el chocolate, añadir unas pasas troceadas que quedarán adheridas a aquél.

    Pues anda... ¡A desayunar! O si te viene mejor... ¡A merendar!  

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    Seguimos con las legumbres... Me gusta empezar la semana con un delicioso y sencillo plato de garbanzos que, además, está cargado de propiedades alimenticias. ¿Y tú...? ¿Quieres comenzar la semana a tope? 
    Hay quien se empeña en que las lentejas han de ser siempre guisadas con chorizo o los garbanzos sólo en el cocido. Pues ya te digo que no; que las legumbres son muy versátiles, pero hay que estar dispuestos a mirar más allá de lo habitual. Y te digo otra cosa: las legumbres con productos del mar saben a gloria bendita. Unas judías con almejas son un manjar de dioses. Unas pochas con bacalao. Unos garbanzos con langostinos... ¿Te gustan estas combinaciones? ¿Las sueles hacer en casa? Cuéntame si tienes algún plato de este tipo que te guste especialmente, porque tengo curiosidad y ganas de variar mis opciones.
    Últimamente estoy "abusando" de los cítricos en mis platos. Me encanta el toque de la lima o un aroma a limón, porque dan frescura y me da la impresión de que los platos se vuelven menos pesados. No quiero que sepan a limón, sino que se aprecie el toque o el aroma fresco que éste aporta. Y el chile rojo le da el puntito canalla... 


    Garbanzos salteados con langostinos y trigueros 

    INGREDIENTES:
    • 300 g de garbanzos cocidos
    • 8-10 langostinos crudos pelados
    • 5-6 espárragos trigueros
    • 7-8 hebras de azafrán
    • el zumo de 1 lima y la ralladura de una ½
    • 1 chile rojo
    • 4 dientes de ajo pelados
    • sal marina gruesa
    • pimienta negra recién molida
    • aceite de oliva virgen extra

    ELABORACIÓN:

    1º) Saltear los langostinos en una sartén a fuego vivo y con un poco de aceite. Retirar los langostinos salteados y reservarlos.

    2º) En la misma sartén, verter un poco más de aceite y añadir el ajo finamente picado y el chile cortado en ruedecitas.

    3º) Incorporar los espárragos trigueros cortados en trozos de 2 cm y las hebras de azafrán. Rehogar un par de minutos y verter el zumo de lima. Seguidamente incorporar los garbanzos cocidos. Saltear un par de minutos, añadir los langostinos, la ralladura de la lima y salpimentar. Mezclar bien y servir.
    ¡A disfrutar de esta semana! 

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  • 10/14/14--12:00: Pan blanco (para bocadillo)
  • ¿A quién no le gusta un buen panecillo blanco, con su miguita tierna y clara y su corteza doradita, fina y crujiente?Todos pensamos en estos bollitos de pan rellenos del queso más gustoso de nuestras zonas geográficas, de un delicioso jamón, de tortilla de papas o de una estupenda sobrasada y babeamos.¿Vas a decirme que a ti no te sucede? ¿De verdad...?
    Personalmente soy fan del pan más oscuro, integral, con cereales, frutos secos o todo lo que se tercie o la imaginación permita. Sin embargo, pienso en un panecillo de éstos e inmediatamente viene a mi mente la duda de con qué rellenarlo. Incluso pienso en mis meriendas de niña, aquéllas en las que mi madre me preparaba una rebanada de este pan tostado con aceite y azúcar, con mantequilla o con aceite, ajo y sal. Alguna que otra vez era un pedazo de pan con unas onzas de chocolate (duro hasta decir basta...) o con queso y conserva de guayaba. Eran bocados sencillos y sin pretensiones; lo que había en casa y se podía comprar, pero... ¿Quién no los recuerda sin que le salga una lagrimita de pura emoción y nostalgia? Ahora tenemos mucho más y nada nos hace tan felices como esa remembranzas de los sentidos.
    Para que un bollo de pan blanco se pueda rellenar adecuadamente y nos lleve al éxtasis desde el primer bocado debe cumplir una serie de requisitos, porque nadie quiere comer un bocadillo con un relleno delicioso y dejarse los dientes hincados en la corteza. No me digas que en alguna ocasión no has comido un bocata en el que has tenido que morder con los dientes de los lados porque temías dejarte las paletas incrustadas y tener que salir corriendo al dentista. ¿Te ríes...? Tampoco queremos que la miga sea excesivamente consistente y nos resulte muy pesado de comer, pues resulta mucho más ligero si la molla es blandita. Vamos, coger el panecillo, apretarlo y que todo su volumen ceda fácilmente al contacto y, al soltarlo, vuelva a su forma original. ¿A que te haces la idea de lo que digo?Pues mira esta miguita tan vaporosa...
    Un buen pan blanco para rellenar debe...

    ser rechoncho,
    tener una corteza extra fina y crujiente,
    lucir un buen greñado
    y contener una miga tierna, esponjosa y de fino alveolado.

    Seguro que estás de acuerdo conmigo y ya estás poniendo tu imaginación a buscar el relleno perfecto para este bollito de pan. Yo puedo decirte que lo probé para merendar, relleno con queso y conserva de ciruelas
    Y ahora voy a explicarte cómo hice yo este pan, pero, primero he de decirte que, antes de que me salieran así, como ves en estas fotos, me salieron muchos panes mediocres en su forma, textura y/o sabor. Sí, si... Esto es así. No te asustes y experimenta. El pan será comestible, así que, aunque lo veas feo, no se te ocurra tirarlo a la basura, porque eso sí que es un pecado y una obscenidad teniendo en cuenta los tiempos que corren. Te lo comes, aunque no esté perfecto y pondrás la experiencia al servicio de mejorar tus artes panarras. No queda otra. Prueba y fallo. Prueba y fallo... Así se mejora.

    Las recetas que he ido utilizando hasta dar con la propia son desde la de "pan para bocadillo en sistema directo" o los "panecillos de pan blanco con poolish de yogurt", ambos del libro "Pan" de Xabier Barriga hasta el "pan de Dan" del libro "Pan casero" de Ibán Yarza. En ocasiones anteriores les he comentado que a mí no me sirven las medidas que estos estupendos panaderos incorporan en sus procesos, pues, generalmente, la proporción de agua siempre es excesiva y me resultan sopas de harina, imposibles de solidificar por más que las amase o incluso las deje reposar. Las medidas no me sirven. Supongo que tiene que ver con el hecho de que vivo en una ínsula y aquí, en medio del Atlántico, hay un porcentaje muy alto de humedad ambiental que pudiera estar influyendo. 
    Sea como fuere, con el sistema prueba-fallo, he terminado encontrando mi propia receta. ¿Qué quiero decir con esto...? Pues digo que puedes usar mi receta, pero, según el lugar que vivas, tendrás que variar las proporciones hasta dar con la que te sirve a ti y a tus circunstancias. Siempre es mejor que añadas el agua justita de modo que puedas ir incrementándola hasta hallar la medida adecuada al pan que quieres hacer. No obstante, si te has pasado de agua, deberás añadir más harina y, en algunos caso, más levadura, masa madre, etc.

    Voy a intentar ser lo más exacta posible, pero, ya sabes... En panadería estarás a expensas de tus circunstancias climatológicas, aunque también de la harina que uses, claro está. Si tienes dudas, me escribes y entre las dos vemos cualquier duda que te surja.
    Pan blanco
    (para hacer bocadillo)

    INGREDIENTES:

    • 450 g de harina panificable
    • 150 g de masa madre natural (textura yogurt griego algo más espesito)
    • 300 ml de agua (del grifo reposada)
    • 1,5 g de levadura seca
    • 1 cucharada rasa de sal marina
    • un pellizco de azúcar panela (de caña integral)

    ELABORACIÓN:

    1º) Mezclar 2 cucharadas de agua con la levadura seca y dejar actuar unos 10 minutos.

    2º) Mezclar 2 cucharadas de agua con la sal y el azúcar y reservar.

    3º) Mezclar la masa madre con la harina y con el resto del agua y mezclar completamente hasta que la masa se separe de las paredes del bol de amasado, pero continúe estando un poco pegajosa al tacto. En este punto, yo retiro un trozo de unos 80g, hago una bola y la meto en un bote de cristal, para continuar así mi masa madre natural.

    4º) Añadir el agua con la levadura seca completamente disuelta y amasar unos minutos más.

    5º) Incorporar el agua con la sal y el azúcar y amasar hasta integrar. En este momento, nuestra masa estará un poco elástica y algo húmeda. Haremos una bola con ella, la taparemos y la dejaremos reposar 10 minutos.

    6º) Amasado. A mí me funciona bastante bien la siguiente técnica que Ibán Yarza define en su libro "Pan casero" como amasado para masas secas o de baja hidratación. Con las manos algo enharinadas, doblaremos y estiraremos sin añadir más harina a la superficie de trabajo, para lo que deberemos realizar movimientos rápidos y ágiles en esos plegados. Cada vez que estiremos desde nosotros hacia alante, doblaremos hacia nosotros y, con los dedos, presionaremos los bordes de la parte plegada contra la que queda en la mesa; luego, la giraremos 90º y con la almohadilla de la palma de la mano empujaremos adelante, con los dedos levantaremos el extremo y lo atraeremos hacia nosotros, plegándolo y presionándolo contra la masa que queda en la superficie de trabajo. Así haremos entre 7 y 10 veces, seguido sde un períoso de reposo de unos 10 minutos, en los que la masa, en forma de bola, quedará tapada para que no se seque la superficie. Con 4 series como la anteriormente descrita, nuestra masa estará suave y tersa, elástica y muy blandita al tacto, pero, si dejamos los dedos sobre ella unos segundos, deberemos notar cierta viscosidad. 

    7º) Dar tensión a la masa y leudado. Haremos una bola remetiendo hacia abajo y apretando suavemente esos extremos para crear tensión; la rotaremos sobre la superficie de trabajo (sin harina para evitar que se introduzca en los pliegues y rompa la tensión que hemos logrando remetiendo) con el lateral de la palma de la mano, la cogeremos y la colocaremos dentro de un banneton sobre el que habremos dispuesto un paño de algodón o lino enharinado. Cuidaremos de que nos quede la parte remetida de la masa hacia arriba. Es importante que controlemos siempre dónde está esa parte de nuestra masa. Dejaremos reposar unos 90 minutos o hasta que veamos que la masa ha aumentado su volumen y, al presionar ligeramente con un dedo, ésta vuelve a su forma en unos segundos.

    8º) Volcar la masa leudada sobre la superficie de trabajo y dividir la masa en 4 trozos iguales.

    9º) Formado de los panes. Coger una porción, redondearla con la mano, remetiendo suavemente hacia abajo para crear tensión. Colocar las almohadillas de las palmas de las manos en los laterales de la masa, aplastarla un poco con delicadeza y rodar la masa sobre la mesa, incidiendo con fuerza en esos extremos, de modo que la parte central quede abultada y los laterales queden más puntiagudos. Colocar las porciones de masa formadas sobre la bandeja del horno (yo uso unas láminas antiadherentes y reutilizables, que se lavan tras cada uso y son de la marca Ibili). Tapar con el paño de algodón y dejar levar unos 30 minutos o hasta que veamos que han crecido de tamaño. ¡No dejemos que la masa se baje! Si se baja, no terminará de crecer en el horno, ni saldrá ese greñado que tanto nos gusta.

    10º) Corte. Espolvorear un poco de harina sobre cada pan, hacer un corte rápido, de 1 cm de profundidad, longitudinal y oblicuo a cada uno.

    11º) Meter rápidamente en el horno, precalentado a 240ºC, calor arriba y abajo sin aire, pulverizar agua para crear vapor y dejar cocer unos 22 minutos. Durante los primeros 7-8 minutos, pulverizar agua al menos 3 veces. A los 15 minutos, bajar la temperatura del horno a 200ºC y continuar la cocción. Si vemos que nuestro pan está bien cocido (tono doradito, greña preciosa, bien levado y, al golpearlo por la parte de abajo suena a hueco), apagaremos el horno, entreabriremos su puerta y dejaremos dentro nuestros panes al menos 20 minutos más. De esta manera nos aseguramos una corteza crujiente al evitar un contraste térmico y que no se genere humedad que lo ablande, cosa que no queremos.

    12º) Sacar del horno y disponer sobre una rejilla que terminen de enfriarse.
    ¿Qué te han parecido estos bollos de pan blanco? ¿Te han gustado? ¿Te animas a hacerlos? Vale, tienen su dificultad, como casi cualquier pan, pero no son muy complicados de hacer y el resultado salta a la vista... 

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  • 10/19/14--22:00: Sopa de pescado y arroz
  • Soy sopera. Adoro a Mafalda, pero no compartimos la "ídola" y yo esa aversión a la sopa. Yo nací con una cuchara en la mano y, a veces, la alzo un poco más de la cuenta a modo de reivindicación. ¿Qué reivindico? Tantas cosas... Quede, por ahora, mi deseo de que nos alimentemos mejor: más productos frescos y menos envasados. Esta sopa de pescado y arroz es un ejemplo maravilloso. ¡Levantemos las cucharas!
    Esta sopa se hace en muy poco tiempo, pero, para no perder el valor nutritivo de los alimentos que contiene, debe cocinarse por partes y con tiempos cortos. Me explico. A veces hacemos sopas que permanecen cociendo y cociendo y las propiedades de los alimentos desapareciendo y desapareciendo. Vale. Cogen mucho sabor, pero... ¿Y el alimento?Ésta es una de las razones por las que, siempre que puedo, intento cocinar mediante métodos rápidos y poco destructivos, porque, no olvidemos que la finalidad de comer es la de alimentarnos, no la de llenarnos simplemente el buche y el estómago. Me sale la vena educativa... Vuelvo a levantar la cuchara en postura reivindicativa.
    A menudo algun@s amig@s me comentan que estas recetas son complicadas, que llevan muchos ingredientes y que se tarda mucho en hacerlas. No es verdad. Es cierto que, normalmente, no tenemos rape en la nevera, ni calamar, langostinos... Yo incorporé rape porque lo encontré fresquísimo en la pescadería a 8€/kg y compré uno que pesaba 2 kg. Con la cola hice rodajas y hemos comido dos personas en dos comidas distintas (próximamente les mostraré otra receta con rape). Con la cabeza haré un super caldo de pescado y un salpicón con los trozos de carne que tiene adherida. Y es que en casa adoramos el rape y, cuando está a buen precio, ni nos lo pensamos. Al unísono gritamos: "¡rape!" Sin embargo, puedes hacerlo con pescado de roca, pescado pequeño de espina, incluso merluza (no es el idóneo para esta sopa, pero el gusto de cada cual manda). Puedes ponerle marisco de concha, cosa que yo hago en muchas ocasiones, aunque, para esta sopa, preferí un sabor más uniforme. Ponle lo que tengas, lo que esté más económico en la pescadería o lo que más te guste (prométeme que no es la panga... ¡Prométemelo!).
    Sopa de pescado y arroz

    INGREDIENTES:

    • 1 l de caldo de pescado y verduras (sin sal)
    • 4 rodajas gruesas de rape
    • 8 langostinos
    • 1 calamar mediano cortado en aros
    • 100 g de arroz redondo
    • 1 puerro mediano cortado en finas ruedecitas
    • 1 trozo de pimiento rojo cortado en cuadritos
    • 3 champiñones laminados
    • 3 dientes de ajo laminados
    • ½ chile rojo cortado en aros finos
    • sal marina gruesa
    • pimienta negra molida
    • 6-8 hebras de azafrán
    • aceite de oliva virgen extra

    ELABORACIÓN:

    1º) En una olla, calentar 2-3 cucharadas de aceite, añadir el ajo y, cuando empiece a bailar, añadir el puerro y el pimiento. Pochar y retirar de la olla. Reservar.
    2º) En la misma olla, añadir 2 cucharadas de aceite y dorar ligeramente las rodajas de rape por ambas caras. Retirar de la olla y reservar.
    3º) Dorar los aros de calamar, retirar y reservar.
    4º) Dorar los langostinos enteros, retirar y reservar.
    5º) Incorporar a la olla la verdura ya pochada, los champiñones laminados, el arroz y las hebras de azafrán y sofreír ligeramente. Salpimentar. Añadir el caldo y dejar cocer a fuego medio. Cuando el arroz casi esté al dente, incorporar el pescado, el calamar y los langostinos. Dejar que cueza 1 minutos más, apagar el fuego y dejar que repose 2-3 minutos.
    6º) Servir la sopa con unas ruedecitas de chile rojo fresco (al gusto de cada comensal).
    ¿Has visto qué sencilla es esta sopa de preparar? Fue tan fácil que me confié y olvidé añadir las ruedecitas de chile rojo fresco en el momento de hacer las fotos. Pero, tomamos la sopa con el chile y, como hace calorcito aún, hasta sudamos...

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    Está claro que nunca podré ser vegetariana, porque me chiflan las albóndigas. Y el chorizo. Y toda clase de pescados. Y los huevos... ¡Qué débil soy! Pero, ¿ustedes se han fijado bien en este plato? ¿Quién podría resistirse? Además, esta receta es de ésas que tanto le gustan a Jamie Oliver, llenas de color y muy sabrosas. ¡Me pierden esta clase de comidas!
    Lo mejor de este plato son, sin duda, lo deliciosamente tiernas que quedan las albóndigas y, por supuesto, la salsa de calabaza y curry. Esta salsa es facilísima de preparar, es muy aromática y suave y su exótico sabor va a encantarles. Si no quieren hacer las albóndigas, no las hagan, pero espero que puedan cocinar esta salsa y comerla acompañando una pasta, unos muslitos de pollo o, como ya me estoy imaginando yo, remojando unos langostinos con mucho chile rojo fresco. ¡Se me hace agua la boca!

    Spaghetti con albóndigas en salsa de calabaza al curry

    INGREDIENTES

    A) Albóndigas (5-6 personas)

    • 500 g de carne de ternera para picar o moler
    • 1 huevo grande
    • 70 ml de leche (yo empleé leche o bebida de avena)
    • 1 rebanada de pan grande
    • 3 dientes de ajo majados
    • sal marina fina
    • comino molido
    • ½ chile rojo fresco muy picadito
    • 2 cucharadas de perejil fresco finamente picado

    B) Salsa de calabaza al curry

    • 2 cebollas medianas cortadas en cuadritos
    • ½ pimiento verde pequeño cortado en cuadritos
    • 300 g de calabaza cortada en trozos de 2x2cm
    • 125 ml de vino blanco seco
    • 200 ml de caldo de verduras (o simplemente agua)
    • 2 cucharadas soperas rasas de curry (1 de curry inglés suave y 1 de curry indio, más fuerte)
    • sal marina gruesa
    • pimienta negra molida
    • nuez moscada
    • aceite de oliva virgen extra

    C) Spaghetti

    • Spaghetti
    • 1, 5 l de agua
    • Sal marina gruesa
    • Perejil picadito para servir

    ELABORACIÓN

    1º) Salsa de calabaza al curry. Tostar el polvo de curry en una sartén grande con 3-4 cucharadas de aceite. Añadir la cebolla y el pimiento y sofreírlos unos minutos. Incorporar la calabaza troceada, mezclar y cocinar a fuego medio-bajo unos 15 minutos. Verter el vino blanco, subir el fuego y dejar que se evapore el alcohol. Verter el caldo y cocer a fuego bajo unos 15 minutos. Retirar del fuego, triturar completamente y volver a poner en una olla baja. Salpimentar y espolvorear la nuez moscada al gusto. Reservar.

    2º) Hacer las albóndigas. Picar o moler la carne de ternera. Trocear el pan, remojarlo unos minutos en la leche y añadirlo a la carne, junto con el huevo y el ajo majado. Salar y añadir el comino, el perejil y el chile picadito. Mezclarlo todo bien con las manos. Hacer bolitas, apretándolas un poco para que se compacten. Hornearlas a 180ºC, con la función aire, unos 20 minutos o hasta que estén doraditas por fuera y algo rosaditas por dentro (se terminarán de hacer en la salsa).

    3º) Meter las albóndigas horneadas y aún calientes en la salsa que también deberá estar caliente. Cocer unos 15 minutos a fuego medio-bajo.

    4º) Cocer la pasta en el agua con la sal. Cuando esté al dente, escurrir sin que quede completamente seca la pasta. Añadir 1 cucharón de la salsa de calabaza al curry en la olla de la pasta y remover para que la absorba.

    5º) Repartir la pasta en los platos. Colocar 3-4 albóndigas en cada plato y espolvorear un poco de perejil. Servir inmediatamente.
    Las albóndigas quedan muy tiernas preparadas así y, al honearlas, evitamos el uso de aceite y, en consecuencia, quedan mucho más ligeras calóricamente hablando. El chile picadito no es excesivo; sólo le da el toque justo para alegrarnos el paladar. Y la salsa... Es realmente deliciosa y a la pasta y a las albóndigas les sienta como anillo al dedo. 

    Para hacer esta receta, aunque no exactamente igual, porque ya saben que yo todo lo tuneo, me he inspirado en uno de los libros de cocina que llevan más tiempo conmigo. Se llama Pasta y Cocina Italiana, de la Editorial Parragón. Es un librito poco pretencioso, pero sigue siendo uno de los que mas rulan por todos los sillones y alfombras de mi casa, así que... Algo tendrá, ¿no creen? Siempre saco muchísimas ideas de estupendas comidas, sobre todo de las rápidas, que son mis preferidas. Les cuento esto porque con esta receta participo en el concurso por el 4º cumpleblog de Rezetas de Carmen #PonUnLibroEnTuCocina. ¿Se animan a participar?


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    Aceitunas canarias, para más señas, partidas y aliñadas al estilo andaluz, en honor a mi madre, que es quien me ha contado su receta... Receta de tradición familiar.
    Mi madre nació, al igual que sus hermanas, su hermano y su madre, mi abuela, en un pueblo de Sevilla, llamado Constantina. Se casó muy jovencita y vino a vivir a Gran Canaria, con mi padre, pero, se trajo, a su familia y, como no, el enorme recetario de la tiera que la vio nacer. Como estas aceitunas...

    Isita, que así se llamaba mi abuela materna, trabajó mucho para sacar adelante a sus hijos más jóvenes en una tierra extraña, a miles de kilómetros de su tierra y de sus padres. Pero mi abuela era una mujer con una fortaleza y voluntad dignas de una guerrera y pudo con todo. Se adaptó muy pronto a la forma de vida en las Islas Canarias e hizo suya esta tierra que la acogió y la ayudó a superar dificultades. Sin embargo, Isita soñaba con aquellos paisajes sembrados de olivos...
    Isita, que nunca volvió a pisar su pueblo, tiene su olivo, bajo el que reposa, entre ramas cargadas de aceitunas, rodeada de los geranios y crisantemos que tanto amó y en la tierra donde vivió los últimos cuarenta y cinco años de su vida.
    Aceitunas aliñadas
    INGREDIENTES:

    - tarro de cristal grande
    - 700 g de aceitunas frescas
    - 1 pimiento rojo cortado groseramente

    - 1 cabeza de ajos, algo majados (machacados) o cortados en trozos y con su piel
    - tomillo, comino y orégano al gusto
    - un par de hojitas de laurel troceadas
    - sal marina gruesa (sin pasarse, que al estar machacadas, las aceitunas absorben todos los sabores una barbaridad y no queremos que se nos queden saladas)
    - 200 ml de aceite de oliva virgen extra 
    - 175 ml de vinagre de manzana (aliño clarito y afrutado) o de vino (aliño oscuro y más fuerte) ¡Al gusto personal!
    - agua suficiente para cubrir completamente las aceitunas y rellenar el tarro.


    ELABORACIÓN:

    1º) Tener preparadas las aceitunas, lavarlas, darles un golpe seco con una piedra a cada una para “rajarlas” o machacarlas un poco. No hay que pasarse con el golpe.

    2º) Meter las aceitunas en agua fría durante 15 días, cambiando el agua cada 2-3 días, de modo que pierdan el amargor.

    3º) Hacer el aliño: verter el aceite y el vinagre en un tarro, incorporar la sal, el tomillo, el comino, el orégano, el laurel, los trozos de pimiento y los ajos. Cerrar el tarro y agitarlo un poco, lo suficiente para que todo se mezcle bien y sin intención de emulsionar. Sólo mezclar.

    4º) Colocar las aceitunas en una palangana grande y añadir el aliño. Remover bien.

    5º) Meter las aceitunas con su aliño en el tarro de cristal, cerrarlo y agitarlo un poco. El aliño debe cubrir completamente las aceitunas.Si no lo hiciera, podemos preparar un poco más de aliño o completar con un poco de agua (según prefiramos).


    6º) Dejar reposar entre 7 y 10 días. Probar que estén bien gustosas por el aliño. Si no lo estuvieren, hacer un poco más de aliño o rectificar de sal, vinagre... Al gusto personal.
    En las Islas Canarias tenemos muchísimos acebuches, parientes antiguos de los olivos, y estos últimos se dan también muy bien. Hay zonas de Gran Canaria, incluso, en las que se está produciendo un estupendo aceite de oliva. Pero, sobre todo, se recolectan las aceitunas, porque a los canarios nos chiflan las aceitunas. Se las ponemos a todo lo que se tercie... Personalmente me encantan las moradas, que tienen un cierto toque amargo que me resulta muy agradable. 
    En conclusión... Aceitunas canarias, pequeñitas y moradas en este caso, aliñadas con el estilo andaluz que tenía mi abuela y que enseñó a mi madre. Una mezcla maravillosa.

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    Hacía tiempo que tenía en la cabeza preparar una receta de pollo de este modo, es decir, con mucho sabor, en la que la carne quedase muy tierna y casi caramelizada; así que, el día en que una vecina me trajo unas hermosas batatas recién cogidas, me dije a mí misma: "Hoy voy a hacer ese pollo que llevo pensando meses". Pensado y hecho. 
    Y se preguntarán ustedes... ¿Qué tontería es ésta de llamarlo "al larí-ló"? Pues les digo que fue el nombre que tenía pensado para él desde que lo pensé e imaginé muy doradito y acompañado de un puré de batata amarilla. Pero, ¿ por qué "larí-ló"?Porque nos hace canturrear al comerlo. Puro estado de felicidad culinaria.  

    Es un pollo tan tierno que se deshace al pincharlo con el tenedor y al meterlo en la boca. Está casi caramelizado por el efecto de la cebolla, la cerveza y al haberse cocinado con la técnica del estofado. El pimentón agridulce zamorano lo alegra y da un colorcillo picarón y el puré de batata amarilla es el colofón de un plato delicioso y dulzón, porque, con arroz estaría bueno, claro... Con papas cocidas o fritas seguramente también. Pero el puré de batata amarilla con la salsita deliciosa de este pollo es algo que hará que te chupes los dedos... 
    Como ven yo lo preparé en esta maravillosa sartén con tapa de Pyrex. Me gusta mucho cocinar en ella porque es muy versátil, porque nada se pega, porque tiene la profundidad de una cazuela y porque está hecha con picos vertedores para líquidos y salsas. A mí me parece perfecta. ¿La conocen...?
    Sartén con tapa perforada, cortesía de Pyrex.

    Pollo al larí-ló

    INGREDIENTES(3 personas)

    • 6 contramuslos de pollo (con la piel y el hueso)
    • 5 dientes de ajo
    • 1 cebolla grande
    • 15 ml de aceite de oliva
    • 200 ml de cerveza
    • harina para enharinar el pollo
    • 1 cucharada de pimentón de Zamora (cortesía de mi amiga Charo, que es de Villalpando)
    • sal marina gruesa
    • pimienta negra molida
    • 300 g de batata amarilla
    • 75 ml de leche de avena
    • nuez moscada
    • pimienta negra molida

    ELABORACIÓN

    1º) Enharinar el pollo, salpimentarlo ligeramente y freírlo en el aceite. Bastarán 2 minutos por cada lado, lo justo para dorarlo y sellarlo. Sacar el pollo del aceite y reservarlo.

    2º) En el mismo caldero/olla y con el mismo aceite, dorar los ajos laminados. Sacarlos y ponerlos junto al pollo.

    3º) Cortar la cebolla en juliana y pocharla en el mismo aceite. Cuando esté muy pochada y muy doradita, incorporar el pimentón, rehogar un poco, añadir el pollo y los ajos y verter la cerveza. Agitar un poco la olla, bajar el fuego a 3-4 de 10, tapar y dejar estofar unos 50 minutos. De esta manera el pollo soltará todos sus jugos, se mezclarán con la cerveza, reducirán y espesarán, concentrando mucho sabor, al tiempo que la carne estará increíblemente tierna. Rectificar del sal y pimienta si hiciera falta.

    4º) Hacer el puré de batata amarilla: pelar la batata, lavarla, cortarla en trozos grandes y cocinarla unos 5 minutos en el microondas. Salpimentarla y añadirle la nuez moscada. Triturarla o aplastarla muy bien y añadirle poco a poco la leche de avena hasta encontrar el punto que nos guste. Debe quedar muy fina de textura. Reservar.

    5º) Servir los contramuslos sobre el puré de batata con un poco de la salsita.
    ¿Han visto qué colorcito?La salsita es como una especie de gelatinización y, evidentemente, bastante grasa (aceite de oliva, cerveza, jugos y grasa del cuerito del pollo...), así que no hay que pasarse con ella. Añadiremos una cucharada sobre el puré de batata y el pollo y los haremos resplandecer. Nosotros suspiraremos de gusto al comerlo... No exagero.

    La carne del pollo queda muy tierna gracias a esta forma de cocción: el estofado. Para saber más de cómo estofar correctamente, les remito a la maravillosamente práctica web de Gastronomía&Cía, donde se explica estupendamente. 


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  • 12/04/14--22:00: Judías con níscalos

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  • 01/07/15--09:32: Bollos de roscón de reyes

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  • 01/25/15--05:54: Irish carrot cake...

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  • 02/02/15--11:22: Sopa con galets y rebozuelos

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